Revista Digital Semanal

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El callejón de los peluqueros

Lo que empezó como una simple peluquería-barbería, se ha convertido en un proyecto que da vida a la parte vieja de La Habana

Flavia Demi Rolando Pujol En Sociedad March 10, 2017

En lo que fuera un feo y olvidado rincón de La Habana Vieja, existe hoy el denominado Callejón de los Peluqueros, un tramo de la céntrica calle Aguiar que se ha convertido en un proyecto comunitario enfocado al mundo de la peluquería.

Gilberto Valladares, conocido como Papito, es el iniciador del emprendimiento Arte Corte, que empezó como un salón de barbería y peluquería, y luego ha llegado a ser una iniciativa que da empleo a jóvenes de la comunidad, y desarrolla actividades especiales para niños y ancianos. 

La labor de la Oficina del Historiador de la Ciudad, y en especial su director, Eusebio Leal, estimula diferentes planes surgidos en la comunidad, tal y como lo reconoció oportunamente Valladares. 

Este proyecto fue reconocido entre 300 de su tipo en el mundo, mediante un concurso internacional auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y la Organización Mundial de Ciudades Patrimoniales.

Allí radica también la Escuela de Peluquería y Barbería, fundada por el propio emprendedor, donde muchachos que no trabajan ni estudian aprenden el oficio mediante talleres y, además los vecinos son atendidos de forma gratuita.

El salón poco a poco se ha convertido en una especie de museo, donde aparecen antiguos y curiosos objetos relacionados con esta labor, desde tijeras y navajas, hasta relojes, cajas registradoras y viejos sillones de barberías, que forman parte del decorado.

En una especie de “efecto dominó”, donde una cosa buena atrae a la otra, el callejón se ha ido llenando de varios pequeños negocios: restaurantes, cafeterías, galerías de arte y áreas de ventas de artesanías cubanas. 

También le favorece la posición cercana al Museo Nacional de la Música, el Hotel San Miguel, el Anfiteatro del Centro Histórico de la ciudad, y la entrada del túnel de la bahía de La Habana.

Tal ha sido la notoriedad del Callejón de los Peluqueros, que muchas agencias y guías turísticos lo incluyen en sus paseos por la ciudad. Quizás el principal aprendizaje de este proyecto es que la responsabilidad social y la apertura a los nuevo negocios, lejos de ser incompatibles, pueden funcionar de manera orgánica y armoniosa.