Revista Digital Semanal

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El cubanismo

La jocosidad, sentido del humor y hablar rápido del cubano lo identifican con un sello propio entre los hispanohablantes

Oria Estévez Ernesto Salazar En Sociedad Dec. 6, 2015

Algo tan singular del cubano es su manera de hablar. Con un estilo muy propio, cierta cadencia y el uso de vocablos muy típicos que sorprenden a los más puros defensores de la lengua española.

El tono alto y desmesurado es característico en cualquier dálogo o debate. En ocasiones sobrepasa los desniveles de la escucha y hasta se torna molesto y desagradable. Con regularidad muchos visitantes expresan que los cubanos gritan mucho y hasta les comparan por su manera de hablar con los italianos.

Pero a la vez se sienten atraídos por esa expresión oral que dista mucho del don de la palabra al estilo Cervantes. Es que el cubano más que hablar, comunica, es dado a explicar, convencer, sen atento y cautivar con sus conocimientos en un diálogo abierto con cualquier interlocutor.

Gesticular con las manos es una de sus códigos más recurrentes para intizar y hacerse entender en cualquier contexto. Precisa señalar con el dedo, mover el antebrazo, asentar con la cabeza y hasta dar puñetazos si fuera necesario o hacer gestos asociados al verbo que expresa. Monta casi un circo para expresarse y casi siempre es bien aceptado.

El cubano tiende a cortar las terminaciones de las palabras, como latinos de otras latitudes. Tiene frases tan populares, sugerentes y pegajosas como “Acere” qué Bolá para saludar, llamar el Gao a la casa donde vive o mandar Pa’la Tonga a algo que no procede. La música popular usa muchos de estos gentilicios en sus textos y los estigmatiza como parte del argot común, que hasta los extranjeros aprenden con rapidéz.

En la región oriental de la Isla se habla con un tono muy típico, se dice que cantando por la armonía y cadencia que expresan y es común también en esa región eludir las eses.

Se dice que la población del territorio central del país es la que mejor habla el idioma español, sobre todo los nativos de las provincias de Villa Clara, Ciego de Ávila y Camagüey, tierra de donde provienen los más connotados locutores y presentadores de la radio y televisión.

En fin, que los cubanos con su cubanismo impactan y a la vez agradan. Son excelentes interlocutores y hasta resultan gracisos y simpáticos por su jocosidad y sentido del humor además del doble sentido cada vez que ponen su sello al hacer uso del don de la palabra.