Revista Digital Semanal

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El reto de cuidar a los mayores

Aumentan capacidades en instituciones destinadas a la atención de las personas de edad avanzada

Olivia Valero Ernesto Salazar En Sociedad Oct. 3, 2015

La creciente población de adultos mayores que distingue el panorama cubano y los cuidados que esta demanda han colocado en el punto de mira la cobertura y calidad de las instalaciones existentes en la Isla para la atención a esas personas.

Entre las medidas adoptadas en el país, en septiembre de 2013, para enfrentar el envejecimiento poblacional se incluyó con marcada prioridad la construcción y reparación de hogares o residencias de ancianos y de las llamadas casas de abuelos —dedicadas a la atención diurna de personas de la tercera edad—, teniendo en cuenta el déficit de dichas instalaciones y el mal estado de las que prestaban servicios debido al deterioro acumulado durante años.

Desde entonces, y hasta finales de agosto último, aumentó la cifra de casas de abuelos a 259 (24 más), lo que arroja un total de 8 mil 964 plazas. Paralelamente, en los hogares de ancianos fueron creadas 544 capacidades de día, con las cuales suman 3 mil 315, por lo que entre ambas modalidades de atención disponen hoy de 12 mil 279 plazas diurnas.

En el caso de los hogares, hay en la actualidad 146 (tres recién fundados) que cuentan con 11 mil 755 camas en total. El doctor Alberto Fernández, jefe del Departamento de adulto mayor, asistencia social y salud mental del Ministerio de Salud Pública ha dicho que el proceso para recuperar dichas instituciones continúa en lo que resta de este año.
 
De acuerdo con cálculos estimados, el uno por ciento de la población cubana de la tercera edad precisa de casas de abuelos, es decir, 21 mil 182 personas —cifra que en análisis sobre el tema el Presidente cubano Raúl Castro ha considerado baja, en relación con la demanda que debe existir—. En tanto, el 0.6 por ciento, 12 mil 709 individuos, requiere un hogar de ancianos. 

Aunque todavía está pendiente el estudio que indique cuál es la necesidad real que tiene este segmento poblacional de acceder a esas instituciones, el doctor Alberto Fernández aporta un dato ilustrativo: “en Cuba, alrededor del 15 por ciento de los adultos mayores viven solos, una tendencia creciente que tiene entre sus causas los bajos índices de fecundidad y el saldo migratorio negativo durante las últimas décadas.

En una sociedad donde la población económicamente activa disminuye, mientras aumenta la que alcanza el momento de la jubilación, resulta vital crear las condiciones que garanticen el cuidado de los ancianos a fin de que los cubanos y cubanas  que arriban a la edad laboral y potencialmente pueden asumir un empleo, lo hagan.