Revista Digital Semanal

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En Buenos Aires, Anteo recuerda a La Habana

El actor y director cubano Alejandro Piar residen en Argentina y lleva su arte a las butacas de los teatros argentinos representando el alto nivel del teatro cubano.

Gerardo Suárez En Sociedad Aug. 15, 2015

La nostalgia tiene muchas maneras de manifestarse. Recién la he visto en escena, a través de un personaje llamado Anteo, una especie de indigente que lleva fijada en la memoria la historia cultural de un país.

Anteo en La Habana, así es el título de la obra, está protagonizada por un hombre (Anteo) que habla a los pasantes – esta vez turistas argentinos, se supone- de lo que pasó y ya no está en su tierra, la que en esos minutos de conversación parece vivir el personaje;  y también habla de lo que está y no le pertenece a un hombre como el que representa, que sobrevive en la calle de la venta de escobas.

En este peculiar personaje se juntan dos maneras de ver el mundo, y dos vertientes de enfrentarse a él desde una misma manera de ser, o sea, desde el comportamiento social que se denomina “la cultura”.

Julián y Ñico son los dos fantasmas que amenazan constantemente la tranquilidad de Anteo. En ellos se contraponen maneras de ser, visiones del mundo y de la vida, formas de representar lo cubano.

Si Julián es poeta y se queda de la circunstancia de quien se halla preso en una isla por los límites del mar, Ñico goza esa manera de encierro, explota su sensualidad y vive y muere por y para ella, describiéndola con una peculiar representación de palabras y gestos.

A través de ambos fantasmas, Anteo se adentra en la música, esa característica esencial de los cubanos. Habla del Benny Moré, “el más grande de los soneros”. Y la música  le sirve para que el público dialogue con el personaje, que no existe más que gracias al talento del actor cubano Alejandro Piar.

Piar radica en Buenos Aires desde 1998. Es graduado del ISA en Cuba y en su haber tiene los talleres realizados con Eugenio Barba.
 
También él es el autor de este monologo que en su última presentación para una sala llena logró la empatía con los argentinos, quienes reciprocaron si histrionismo con aplausos y bitores al finalizar la función.

La obra “Anteo en La Habana” en efecto parece efectiva, agradable y brilla por sus instantes de humor.

No hay que olvidar, para entender mejor de qué se trata, que Anteo es en la mitología un gigante poderoso, casi indestructible, lo cual quiere decir que a este personaje, a la persona que cuenta, nada ni nadie le podría quitar sus recuerdos, que son también los del autor y ejecutante, Alejandro Piar, los de un país y su cultura, lo cual quiere decir casi, la vida.