Revista Digital Semanal

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La aduana demuestra rapidez, eficiencia y buen trato

Cambios en las regulaciones de la Aduana General de la Republica dan mejoría en los servicios al pasajero que viaja por Cuba. Un panorama de los que se vive al llegar y salir del país.

Valentín Rodríguez, Corresponsal En Sociedad June 6, 2015

Generaron revuelo, inquietud, incertidumbre. Las Resoluciones 206, 207 y 208 de la Aduana General de la República (AGR), relativas al límite establecido para las importaciones sin carácter comercial de las personas naturales por cualquier vía, el nuevo listado de valoración en Aduana para dichas importaciones y la alternativa valor-peso para la determinación del valor en Aduana de los artículos que clasifican como misceláneas, preocuparon a no pocos.

Sin embargo, desde el pasado 1ro. de septiembre del 2014, cuando estas normativas entraron en vigor, la mayoría de los pasajeros arribaba al país con conocimiento de lo establecido en estas y sin el ánimo de burlarlas. Lo anterior queda demostrado con las estadísticas recogidas en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional José Martí, en la capital, a la que llegan 82 vuelos semanales con 9 520 pasajeros, aproximadamente, procedentes de Estados Unidos.

En comentario exclusivo para Cuba es otra historia Arisbel López Romero, jefa de la Terminal, en el primer trimestre de 2015 más del 80 por ciento de los viajeros que llegó a Cuba por esta Terminal transitó por el Canal Verde, lo que evidencia no solo la inexistencia de artículos sujetos al pago en sus equipajes, sino también la no violación de lo regulado en la ley, apuntó. «Aunque ha habido un respeto general por lo establecido,  la legislación también tiene infractores. En comparación con otros períodos, se ha registrado un aumento considerable de decomisos por incumplimiento de los límites para la importación no comercial. En esto influye el incremento de la cantidad de pasajeros que ha arribado al país en los últimos meses.

«Con frecuencia encontramos viajeros que confunden conceptos o términos o desconocen alguna especificidad en lo establecido, sin que ello evidencie una burla consciente de las regulaciones».

Tres horas vespertinas de estancia en la Terminal 2 permitieron a este corresponsal  ser testigo de algunas de las situaciones más comunes que debe enfrentar el personal aduanero con respecto al cumplimiento de las Resoluciones 206, 207 y 208.

¿Un televisor fuera de lugar?

Un pasajero cubano llega con su equipaje al banco auxiliar de Aduana. En el interior de su maleta, junto con misceláneas (ropa y calzado) se encontraba un televisor de 24 pulgadas con un DVD adjunto, equipo duradero que debe someterse al proceso correspondiente en el sistema de despacho.

«A este banco acuden los viajeros para separarles en su equipaje los medicamentos del resto de los artículos, pues estos no se incluyen en el pesaje. Cada pasajero puede importar hasta diez kilogramos de medicamentos exentos de pago, por lo que no deben mezclarse con el resto del equipaje», asegura López Romero.El pasajero aludió que incluyó el televisor en la maleta «por cuestiones de seguridad, para evitar que se estropeara» y no para evadir su pago «porque de todos modos en el equipo de Rayos X todo se detecta».Según lo establecido, Boris Luis presentó la factura de compra del televisor y su valor fue abonado luego de adjuntar una fotocopia de dicha factura al documento de la declaración.

Existen tres vías, y no un orden preciso, para determinar el valor de un equipo o artículo sometido al sistema de despacho: el listado de valoración de Aduana, la factura de compra y la declaración del pasajero. Si el pasajero no posee la factura de compra del artículo o expresa una cifra subvalorada en ella o en la declaración que realice, nos remitimos al listado de valoración en Aduana, establecido en la regulación, agrega López Romero.

Cocina, ¿de qué tipo?

Laura Escobar García, inspectora de Aduana, inició la documentación correspondiente ante un caso de intento de importación de artículos prohibidos, al atender al pasajero a un pasajero, portador de una cocina eléctrica en su equipaje. «La Resolución 143/13 establece que la importación de un aire acondicionado de cualquier tipo o modelo puede realizarse si su capacidad no excede una tonelada, así como la de un horno microondas si su consumo no supera los 2 000 watts.«Con relación a las cocinas y hornillas eléctricas, solo pueden importarse las denominadas vitrocerámicas de inducción, de cualquier modelo, cuyo consumo no sobrepase los 1 500 watts por foco», nos explica Escobar García. ¿Qué tipo de cocinas eléctricas son las de vitrocerámica de inducción?, pregunta un pasajero, quien alude que trajo una cocina eléctrica de dos hornillas que cumplía con el límite de consumo, pero sin saber de qué tipo.

Una cocina vitrocerámica es un sistema de cocción en el que hay un vidrio entre la fuente de calor y el recipiente que se quiere calentar. Las de inducción calientan el recipiente mediante un campo electromagnético en vez de hacerlo mediante calor radiante por el uso de resistencias.

La oficial de Aduana precisa que algunos  viajeros confunden los términos o no son bien informados al respecto en el momento de su compra.«Si el viajero, cubano o extranjero, no reside en Cuba —puede solicitar el servicio de custodia, es decir, puede acceder a la retención del equipo en la Terminal hasta el momento de su retorno.

Lo cierto es que la Aduana ha demostrado desde la puesta en vigor de las regulaciones que se puede trabajar con rapidez, eficiencia y buen trato.