Revista Digital Semanal

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La concentración de riquezas en la mirilla de la sociedad

En las tertulias callejeras cubanas va ocupando un lugar privilegiado el debate de cuánto dinero debiera tener una persona y dónde empieza a ser negativo para la sociedad.

Arturo Chang, Colaborador Archivo En Sociedad July 22, 2016

Cuando aún no se había aplicado la medida de extender otras formas de gestión además de la estatal, era común admitir que muy poco o nada importaba si alguien se hacía rico en un sistema en el que se pagaba por los resultados obtenidos. Pero al cambiar el escenario, surgen otras preocupaciones

 

En efecto, en varias oportunidades se ha intentado en Cuba pagar según los resultados del trabajo, pero sin suficiente éxito como para que se generalice y mantenga, a pesar del reconocimiento unánime de que esa era la fórmula ideal para construir el Socialismo.

 

El tema se reaviva con el actual proceso de actualización del Modelo Económico y Social cubano de desarrollo socialista, sintéticamente llamado El Modelo, en el cual ha cobrado auge y dimensión el sector no estatal de gestión.

 

Es verdad que las reflexiones sobre la concentración de las riquezas se vieron  en  las transmisiones televisivas de los debates en comisiones y en el plenario de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento). Sin embargo estas reflexiones estaban en el centro de la preocupación popular desde mucho antes, desde que se empezaron a sufrir las consecuencias de que un grupo de pocas personas comenzaron a tener más dinero y medios que los demás.

 

Cuba es otra historia conoce que en el sector de las ciencias sociales de Villa Clara, hay estudiosos de elevado nivel académico que analizan en detalle este cambio pero prefieren no hacer declaraciones públicas aún. Argumentan que “este es un tema muy complicado y si no escogemos cuidadosamente las palabras para expresar los conceptos, podríamos crear confusiones, y no es bueno que suceda ahora cuando estamos transitando por caminos inéditos, sin posibilidades de obtener experiencias en otros países porque la situación no es como la cubana.”

 

Tras oír a más de dos decenas de  personas en los últimos 10 meses, las que mejor expresan las reflexiones actuales son las siguientes:

 

-“Aquí hay hostales, paladares (restaurantes) y otros tipos de negocios que son sufragados por familiares que radican o están temporalmente en el extranjero. Eso en otro país puede que sea hasta bueno, pero no creo que en Cuba sea bueno porque crea demasiadas diferencias de clase, y tenemos que reconocer que ya aquí la única clase social no es la proletaria y no es precisamente ésta la que se está enriqueciendo.”

 

-“Estoy de acuerdo con que es necesario evitar la concentración de riquezas. Es más, yo no soy teórico, pero me atrevería a decir que estoy en contra de la concentración de capitales. Lo que nadie me ha podido explicar es cómo vamos a impedir que eso siga pasando en Cuba.”

 

-“Yo sí creo que quienes tienen más dinero están marcando el rumbo. En Cárdenas, Trinidad o Caibarién que están a muchos kilómetros uno del otro, y están cerca de polos turísticos, el precio lo están poniendo los que tienen paladares y hostales porque son los que mejor pagan y la gente prefiere venderles a ellos y no a nosotros, los pobres.”

 

Como se observa, está aceptado que predomine la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción, y también que mientras más aporte un trabajador, mayor sea su salario. Pero la preocupación por los efectos de la concentración de riquezas es un asunto de debate popular y, afortunadamente, es evidente que el tema es prioritario  tanto en las esferas de toma de decisiones como en los círculos de pensadores y académicos.

 

Orestes Rodríguez, un jubilado de Sancti Spíritus, ex combatiente de la lucha contra bandidos en las montañas del Escambray, se dedica a vender dulces y confituras para incrementar su pensión. Argumenta que se debe hacer lo mismo que se hizo con los precios: empezar a bajarlos y rectificar en caso de equivocación. Pero bajarlos “eso es lo que hay que hacer ahora con esto de la concentración de riquezas porque si no, cuando queramos ponerles límite, será muy tarde. Y aquí ha habido que hacer demasiados sacrificios para dejar que esto se pierda. Y los que han estudiado, los que más saben, y los que deciden, que vengan y vean las consecuencias existentes aquí abajo, en las familias humildes, como muy bien dijeron en la Asamblea Nacional que hay que hacer.”