Revista Digital Semanal

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La guerra de las palabras en el habla de Cuba

A veces parece que hay una campal batalla donde se usan las palabras como proyectiles, y los visitantes se cohíben al hablar con los habitantes de la mayor de las Antillas.

Arturo Chang, Colaborador Rolando Pujol En Sociedad July 15, 2016

No deben de ser pocas las ocasiones en que un visitante de otras latitudes pueda sentirse cohibido de hablar al observar que alguna palabra o expresión causa una avalancha de explicaciones por parte del interlocutor cubano.

 

Hasta entre quienes en vez de ir a otro país van a la mayor de las Antillas por solidaridad y respaldo a su sistema social, se han sentido incómodos porque después de haber hecho algún comentario, el nacional se extiende largamente en una explicación como si tratara de convencer a un confundido.

 

Este propio colaborador de Cuba es otra historia ha sido testigo de charlas en la sede villaclareña del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), donde un anfitrión dedica tiempo a explicar en qué consiste el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos. Y todo porque el extranjero dijo “embargo” al referirse a la política genocida, criminal y que debe cesar.

 

Lo mismo sucede cuando el visitante está de acuerdo y hasta elogia la política cubana pero, al decir “el Partido único en el poder”, el otro emprende una argumentación de por qué hay uno solo, y empieza a contar desde la agrupación fundada por José Martí en el siglo 18.

 

Y aunque el foráneo conozca al dedillo el texto de la Ley de Ajuste Cubano y esté en total desacuerdo con su existencia, si se le ocurre decir que “son muchos” los que se han ido o se quieren ir, el otro disertará sobre el origen de esa ley y sus consecuencias.

 

Tampoco faltará la aclaración de que la mayoría son emigrantes por razones económicas o de reunificación familiar, pero se les llama refugiados políticos con malas intenciones, y que mientras que de otros países se dicen que emigran, si es desde Cuba, afirman que huyen.

 

Y si se habla de prostitución, el cubano dará todos los detalles para demostrar que hay prostitutas pero no prostitución porque no está permitido que se ejerza con entera libertad y publicidad como en otras naciones.

 

Cuando alguien menciona “analfabeto”, le contarán de la Campaña de Alfabetización, que se erradicó el analfabetismo aunque puede haber alguna persona iletrada.

 

Si usted se encuentra en este caso, no pierda la paciencia. Puede haber muchas maneras de resolver amistosamente la situación, pero conserve la calma y haga saber que es innecesario que se desgasten en querer aclararle lo que usted sabe bien.

 

Una de las fórmulas que, he visto, da buenos resultados, es aguardar una pausa para tomar la palabra y completar la explicación, lo cual demuestra su claridad y, sin dudas, sus lazos de amistad se profundizarán pues las cubanas y cubanos de todas las edades son muy familiares en su trato.