Revista Digital Semanal

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La Habana, ¿pura fachada?

Tras años acumulados en la decadencia de su imagen resurgen proyectos particulares y estatales que devuelven los colores y la belleza a la capital cubana, fuente de inspiración de poetas y admiradores de todo el planeta.

Oria Estévez Ernesto Salazar En Sociedad Sept. 19, 2015

La Habana, esa ciudad reluciente de los años 50, cambia lentamente su imagen después de un largo período de deterioro y empiezan a verse cambios y transformaciones acordes con los nuevos tiempos en barrios, arterias e instituciones estatales.

Sin dudas, el declive económico de las dos últimas décadas detuvo el programa sistemático de mantenimiento que por años cuidaba al detalle la imagen de la capital cubana. Así poco a poco casas, edificios y centros estatales perdieron  su brillo interno y externo en lo que muchos llamaron la decadencia de la Habana y hasta hubo quien apostó por su total destrucción.

 

Pero el cambio se hizo inminente y no tardaron en aparecer nuevos proyectos para dar un vuelco a ese panorama de desgaste y paredes despintadas con el resurgimiento de brigadas especializadas para asumir el nuevo reto, y por doquier aparecieron andamios, cemento, arena, pintura….

 

Ya concluyó el mantenimiento en más de 35 arterias principales, según comparecencia de  Leonardo Estrada, subdirector Provincial de Inversiones de Viviendas en La Habana. Esto incluye el rescate del fondo habitacional en más de 500 edificios altos y bajos, pinturas de fachadas y otras labores afines, primero en los municipios más céntricos y poco a poco se extenderá a los de la periferia. 

 

La intención estatal ha estado acompañada de la iniciativa popular, respaldada en algunos casos por facilidades crediticias bancarias y la proliferación de las cooperativas de construcción surgidas a raíz de las transformaciones de la economía cubana, que en buena medida han puesto un sello de calidad y buen gusto a los trabajos de restauración.

 

La industria de materiales, por su parte, garantiza los suministros y las nuevas tecnologías incorporan las tendencias modernas de la arquitectura y la ingeniería civil a estos planes constructivos, que lamentablemente no siempre son de buen gusto, ni siguen un orden lógico y organizado como el Programa de Restauración del Centro Histórico de la ciu

Urge marcar diferencias en determinadas zonas. Las edificaciones más cercanas al mar, por ejemplo,  requieren de procedimientos puntuales por estar sometidas al constante abatimiento de los efectos del salitre. 

 

 Es un largo proceso que requiere además una mayor calificación de los obreros estatales, superados con creces por los asociados a las cooperativas, la calidad de los materiales no siempre es idónea, no hacer mantenimientos simples cuando se requiere reconstruir, integrar al programa la reparación de calles y aceras, también en franco deterioro, y volver a la sistematicidad con proyectos cíclicos que frenen los derrumbes de inmuebles, entre otras  urgencias.

 

Son soluciones que encontrarán respuestas en este largo camino de rescatar una imagen única y seductora que la ubica  como ciudad maravilla, pero sin lugar a dudas la Habana de nuevo fulgura con tonalidades más seductoras a la vista de quienes la visitan y disfrutan de sus encantos.