Revista Digital Semanal

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La hermandad llegó en crucero

El Adonia amarró en el puerto de la capital cubana y de esa manera sumó un nuevo capítulo en el famoso “deshielo” entre La Habana y Washington. Los navegantes llegaron a la Isla por intercambio cultural, artístico, religioso o humanitario y no como turistas, producto de las leyes del bloqueo económico y financiero.

Jesús Corvea Archivo En Sociedad May 4, 2016

Que de Miami a La Habana viaje un grupo de cubanos en crucero a hacer turismo parece un hecho rocambolesco. Si pensamos en los miles que han cruzado el estrecho en sentido contrario o en las diferencias históricas de dos naciones por más de cinco décadas, podríamos decir que el Adonia es un mensajero de paz. Arribó a puerto habanero el dos de mayo pasado y fue recibido con vítores por decenas de capitalinos.

 

El Adonia trajo 561 pasajeros -18 nacieron en Cuba y 405 son tripulantes. Salvo los cuatro oficiales que se ocupaban de mover el barco, todos se asomaron a babor a las nueve de la mañana cuando la majestuosa embarcación de Fathom (empresa de Carnival Corp) penetró la boca de la bahía, aseguran testigos presenciales.

 

Según la Agencia Cubana de Noticias, Arnold W. Donald, presidente de la compañía Carnival, “agradeció a la administración de Barack Obama y al gobierno de Cuba por la oportunidad de reinaugurar la ruta marítima entre los puertos de Miami y La Habana y que llegará a la Terminal de Cruceros Sierra Maestra cada dos semanas”.

 

No todo es color de rosas. Cubadebate, voz oficialista de la isla, aclara: “Legalmente no es todavía turismo. Los que vengan a la Isla desde Estados Unidos solo podrán viajar desde el supuesto de “intercambio cultural, artístico, religioso o humanitario”, como la compañía Carnival, la mayor empresa crucerista del mundo, ha advertido una y otra vez desde que comenzaron las negociaciones para este viaje. Mientras el Congreso de Estados Unidos no levante la prohibición de viajar libremente a Cuba -una de las trabas más controversiales del bloqueo-, ningún estadounidense que visite la Isla puede darse un chapuzón en una playa, salvo si viene como estudioso de los fondos marinos, los caracoles, las algas o algún pretexto que lo salve en su país de una multa de cinco dígitos”.

 

Sin embargo para los cubanos resulta el comienzo de lo que pudiera ser una gran apertura: “Me imagino que el pasaje en barco sea más barato y se disfrute más. Si ya ancló el primer crucero con gente de aquí otros podríamos hacer el viaje en algún momento. Es una buena señal”, opinó al respecto Noemi Ramos, cubana con ciudadanía española, con posibilidad para viajar a Estados Unidos.