Revista Digital Semanal

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Editor: Santiago Masetti

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La modalidad “cajita en mano” reina en la Isla

La cajita es un clásico de la sociedad cubana. Su uso tiene tanta edad, como las carencias que padece la Isla desde que una Ley inhumana, fraguada en los laboratorios de la maldad en EE.UU, ha intentado rendir por hambre al pueblo. Hoy la cajita reina en las calles dejando satisfecho a millones de comensales de a pie.

Margarita Pécora En Sociedad March 12, 2016

 Durante el denominado “Periodo Especial” las cajitas tuvieron  su prueba de mercado de donde salieron fortalecidas y consolidadas como recursos  indispensables de la  gastronomía popular. Hasta podrían optar por un Güines las cajitas  que son de  cartón, de apenas una cuarta de largo por  media de ancho,  y se  pasean  por todos los escenarios de fiestas familiares y sociales: bodas, cumpleaños, bautizos, festejos  en centros laborales, estudiantiles. Su versatilidad está a toda prueba: Aguanta una ración  de comida, servida generosamente, lo mismo que un trozo de cake con su guarnición de “ensalada fría”  bocadito y croquetas.

Todo se resume en tres actos: Sirve, tapa y lleva,  y ahí  arranca una suerte de  delivery criollo y popular, que  se abre paso por los  pasillos de centros  de trabajo, ferias de artesanos, y todo cuanto congregue a grupos de personas sobre todo al mediodía  que  marca la hora del almuerzo.

Y no es que los cubanos prefieran  la cajita. Como ya se ha dicho, el uso de este recipiente  ha sido una necesidad   para suplir  la ausencia de la vajilla idónea para el caso. Con los paladares y  las cafeterías que expenden alimentos,  las cajitas de comida vieron  el  camino abierto para acceder al  reinado.

 Para el cuentapropista  que no tiene espacio para montar un paladar,  la cajita  es la solución para  vender comida sabrosa y fácil de expender a  los  transeúntes que pasan  lo mismo  a pie, en motos, o  bici taxis y llevan en mano su cajita con   congrí, carne de puerco y yuca  o tostones de plátano. Este menú es, por lo visto,  el que más aceptación recibe de  la población.

Por supuesto que de a poco se va convirtiendo en  una competencia para el dueño del paladar que  seguramente  contribuye con un impuesto más alto por tener mesas y personal para atender al público bajo techo.

 Pero el cubano, habilidoso, siempre se las arregla para obtener más rédito de su negocio, usando pocos recursos y mucha iniciativa. Y a la gente no les molesta, por el contrario, les resulta más económico también, pagar   1 CUC o su equivalente  en 25 pesos,  por una  “completa” que en un Paladar, resulta  diez veces más  cara sobre  un plato  con los mismos ingredientes .Esos recintos, cada vez más sofisticados,  están quedando  en los planes familiares  para  los agasajos,  festejos de cumple,  u otros  acontecimientos.

El famoso sonero Cándido Fabré  conocido como el “rey”  de la improvisación en la música bailable  cubana,   y alma de  la Orquesta Original de Manzanillo, inmortalizó  a las cajitas, en una canción. También    las cajitas encontraron lugar en los cubanismos,  acuñando frases jocosas,  como “no  cogió cajita”, significado de que la persona   se quedó sin nada, no alcanzó lo que había…aplicable tanto a cosas materiales como sentimentales.

Las útiles cajitas  han resistido  el paso del tiempo  y   contiendas de todo tipo, y es  muy probable  que  sigan reinando en la vida de los cubanos.