Revista Digital Semanal

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La mujer y Fidel

Ese merecido lugar que hoy ocupa la mujer cubana en la sociedad es otro de los preceptos defendidos por el gran líder cubano

Maria Lucía Gonzalez En Sociedad Dec. 2, 2016

Hace unos días tuve el honor de asistir al funeral de Ondina Matheu Orihuela, heroína de la Revolución,  y quien contó siempre con orgullo sus vivencias más cercanas a Fidel, cuando fue combatiente de la clandestinidad  y en el  Tercer Frente Oriental, o en el cumplimiento de otras tareas después del triunfo revolucionario.

Por la televisión cubana la General Teté Puebla habló de sus experiencias en la Sierra Maestra y el lugar que siempre le dio a la mujer ese gran líder, que nunca dudó de  sus capacidades para cumplir misiones a la par de los hombres.

Contó también que no fue un camino difícil hacer valer el papel de las féminas.  Pero en cada victoria y espacio conquistados hasta hoy está detrás la mano fidelista, amiga, solidaria y comprensiva que confió siempre en las capacidades  del llamado sexo débil.

Y Teté contaba del momento en que se creó el Pelotón de las Marianas, en plena guerra de guerrillas y que él mismo les dio clases de tiro, les entregó las armas,  a pesar de las críticas de otros combatientes , y les dio participación en diferentes batallas.

“Ya desde la Sierra la mujer cubana bajó victoriosa y eso se lo debemos a FideL”,  dijo hace poco en una entrevista Yolanda Ferrer,  quien al frente de la Federación de Mujeres Cubanas, junto a Vilma Espín,  inició la batalla por el ejercicio pleno de la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres en todos los ámbitos y a todos los niveles de la vida nacional. Y siempre les apoyó Fidel.

 Hacerlas imprescindibles en  todos los frentes de la vida fue su gran mérito para lograr el empoderamiento de la mujer cubana alcanzado hasta  hoy con altos índices de ellas en cargos de dirección, con su presencia en sectores que antes eran tabúes, con nuevos  derechos y posibilidades, con facilidades para que cada vez se integre más a la sociedad.

Y les abrió escuelas y matrículas para superarse porque como gran martiano defendió esa idea de que mujer instruida será mejor pura, y es esa la mejor manera de enaltecer sus valores.

 

Por eso Teté, Vilma, Haidé, Melba, Ondina y otras más son íconos a seguir.  Con la venia de Fidel dejaron el legado de que las féminas tienen como reto hacerse piel fuerte en el  largo bregar que es la vida.