Revista Digital Semanal

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La restauración del Capitolio por dentro

A punto de concluir la primera etapa de la restauración de esta obra monumental del patrimonio cubano, se viven momentos de mucha tensión en el equipo que la ejecuta

María Lucía González Rolando Pujol En Sociedad March 16, 2017

Considerada como una obra de envergadura, está a punto de concluir la primera fase de la restauración del Capitolio de La Habana, que devuelve a la vista de Cuba y del mundo una de las obras patrimoniales más conocidas por los valores arquitectónicos y de piezas museables que posee.

La arquitecta Mariela Mulet Hernández, jefa de la Unidad Inversionista Prado, de la Oficina del Historiador de la Ciudad, asegura que éste ha sido su mayor reto, el que le apasiona día y noche, y siente gran orgullo de asumirlo, a pesar del estrés que generan  las estrategias que siguen para reparar y reconstruir, con un grado de cuidado extremo, para no dañar las estructuras del inmueble, donde radica la sede de la Asamblea Nacional (Parlamento cubano).

En un recorrido por la instalación, explicó a Cuba es otra historia que ya casi concluye la primera etapa de la parte norte, así como la reparación total de las fachadas y áreas exteriores de este edificio, que difiere del Capitolio de Washington en cuanto a detalles de diseño, como los patios interiores, la influencia ecléctica y la estructura en hemiciclos.

Destacó que la obra ha sido ejecutada por trabajadores cubanos con asesoría de algunas empresas extranjeras, sobre todo en la etapa de diagnóstico y el uso de nuevas tecnologías, por ser la primera restauración de esta magnitud que se realiza al inmueble, desde su inauguración en 1929.

La sustitución del cableado eléctrico y de las redes sanitarias, a partir de la canalización original,  la restructuración de las redes hidráulicas y la reconstrucción de la cúpula, han sido objetos complejos, así como las canalizaciones para instalar los circuitos cerrados de televisión, la climatización y los sistemas de seguridad.

El edificio consta de cuatro niveles y dos sótanos, donde se trabaja al unísono por parte de diferentes empresas cubanas, hilvanadas en un sistema único de control y orientación. Afirma la especialista que hoy se involucran más de 200 trabajadores, aunque hubo momentos picos en que sumaron más de ocho mil involucrados en disímiles tareas, incluidos artistas cubanos que reparan los muebles y esculturas externas e internas.

Advirtió que muchos de los recursos empleados son muy costosos e importados, pues tratando de validar el proyecto original se ha contactado a algunas de las empresas suministradoras de entonces para adquirir las losas, aditamentos y otros materiales similares a los empleados por la constructora que edificó el Capitolio.

Desde los 55 peldaños de granito que dan entrada a este monumento cubano, se respira ese aire restaurador que devolverá espacios para la visita al público, como antaño, según aclara la inversionista principal. 

El Hemiciclo Norte volverá a sus funciones para reuniones parlamentarias, en tanto se dota de tecnologías modernas para la comunicación. Los salones reciben mantenimiento de techos, paredes y pisos, y se retoca la estatua de bronce ubicada en el Salón de los Pasos Perdidos, considerada la tercera de mayor magnitud bajo techo, con 17 metros de alto y 74 toneladas.

Las luminarias exteriores, los bancos de mármol, las puertas y columnas también se rescatan en este proceso, siguiendo los planos originales. Muchos de estos objetos se exhibirán en uno de los salones, como parte de la labor de rescate patrimonial.

Hasta los relojes de alabastro y bronce, los 10 ascensores originales de madera y bronce –cada uno con un diseño diferente- y el sistema de antiguos bebederos de agua, figuran entre los servicios que se pretenden restablecer, una vez concluida la obra en 2019, según el cronograma de ejecución.