Revista Digital Semanal

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La ternura de los pueblos y los tiempos duros

En tiempos de dificultades extremas, puede despertarse una bestia que los humanos llevan dentro, pero si surge en Cuba, es controlada por la ternura.

Arturo Chang, Colaborador Rolando Pujol En Sociedad July 1, 2016

Pasar de la escasez a la bonanza es fácil, como sucedió en el tránsito de los años 70 a los 80 del siglo pasado en la mayor de las Antillas, pero harina de otro costal fue el traumático tránsito hacia los 90, cuando ocurrieron apagones eléctricos de más de 10 horas, y la escasez abarcó todos los ámbitos de la vida.

 

La década de los 80 fue el polo opuesto a la de los 90, pues si en la primera se satisfacían necesidades con un salario de 250 pesos, en la segunda esa cifra no alcanzaba para comprar cuatro libras de arroz, y era difícil conseguirlo hasta teniendo el dinero.

 

Los cubanos no acostumbran a hablar mucho de las situaciones de aquellos momentos, tal vez para evitar malos recuerdos, o quizás por no reconocer la victoria del capitalismo con Estados Unidos a la cabeza, que derrocó estrepitosamente al campo socialista de Europa del Este y a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, provocando el llamado Período Especial en la Isla.

 

Aunque duela, el gobierno estadounidense logró en la población cubana los efectos que causa estar en condiciones cómodas y pasar abruptamente a las penurias, que en términos simplificados es algo así como encerrar a alguien en una habitación infernalmente calurosa y en un punto límite empezarla a enfriar gradualmente hasta llegar a la congelación en grados mortales.

 

Era y es una guerra, y como tal, suceden bajas. En este caso no fueron soldados muertos ni edificaciones destruidas, pero se erosionaron hábitos, reaparecieron males que habían desaparecido o reducido al mínimo, y surgieron otros nuevos.

 

Resurgieron rasgos de egoísmo, individualismo, así como comportamientos marginales, delitos e indisciplinas a nivel de la sociedad en proporciones nunca antes vistos durante la Revolución cubana triunfante desde 1959.

 

Hubo que aplicar medidas de salvación llenas de riesgos, y no en todos los casos se ha logrado salir ilesos, como al despenalizar el uso y tenencia del dólar, cuya presencia acentuó desigualdades entre las familias, y todavía se padece que quienes realizaron sacrificios viven estrecheces que no sufren otros de menos méritos.

 

En una situación diferente, en 2016 se habla de restablecer valores humanos perdidos o disminuidos, empeño en el cual unos tienen una idea de cómo hacerlo y otros son partidarios de otra, sin descontar posiciones pesimistas que consideran la situación como irreversible.

 

El altruismo de los cinco cubanos que estuvieron presos por espinaje en Estados Unidos sin haber cometido ese delito puede ser tomado como símbolo de la sociedad cubana, donde en barriadas como El Capiro de Santa Clara hay una Marylín capaz de compartir sus medicinas con un vecino que no las encontró en las farmacias.

 

También en el Reparto Colón, de Sancti Spíritus, hay personas como Orestes Rodríguez, capaz de exigir que no contaminen el río Yayabo aunque ese hecho no le afecta directamente, sino a otras familias cercanas al lugar.

 

Muchos ejemplos hay en cualquier lugar de Cuba demostrativos de que la dureza de estos tiempos no ha hecho perder la ternura de los corazones, como alguna vez pidió el Che Guevara.