Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

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Los beneficiados por la Seguridad y Asistencia Social.

En medio de los cambios socioeconómicos de que se producen en Cuba, hay un amplio sector que no se ha dejado de tener en cuenta, a pesar de carencias y dificultades, y es el que abarca a los beneficiados por la Seguridad y Asistencia Social.

Doris García Carlos Javier Rodríguez En Sociedad March 5, 2016

La política social de la Revolución estuvo caracterizada desde sus inicios por su sentido profundamente humanista, pero en este empeño también se cometieron errores, con una dosis de idealismo y con desapego a las posibilidades económicas, que ahora deben rectificarse. El diseño igualitario de nuestra sociedad deterioró las relaciones individuo-colectividad, y propició la aparición de desequilibrios entre lo que se aportaba socialmente y lo que se recibía.

En Cuba siempre se instituyó que todo aquel que tuviera impedimentos para trabajar, por discapacidad u otro problema de salud, recibe una ayuda en correspondencia con la situación particular que presente, y el Presupuesto del Estado destina una cifra millonaria para estos fines, que se inscribe anualmente de acuerdo a los recursos de que se dispone. Pero a la luz de los cambios económicos también se ha hecho necesario revisar estas prestaciones, destinando los fondos a aquellos que realmente lo necesiten, y que en muchos casos no cuenten con una familia que lo sustente, potenciando el papel de la familia y eliminando gratuidades excesivas y subsidios indebidos. 

En los Lineamientos de la Política económica y social del país, en este sentido, se establece en el Lineamiento 166:  “Garantizar que la protección de la asistencia social la reciban las personas que realmente la necesitan por estar impedidas para el trabajo y no contar con familiares que brinden apoyo; eliminar prestaciones que pueden ser asumidas por las personas o sus familiares y ajustar otras que hoy se brindan, en correspondencia con los incrementos realizados en las cuantías de las prestaciones y pensiones en los últimos años. De forma paralela debe integrarse todo el trabajo social en un único centro coordinador”

Para apoyar estos cambios, se han ampliado los programas sociales colectivos, como las Casas de Abuelos, los  Hogares de Ancianos, los Comedores para ancianos más necesitados; otras atenciones priorizadas las constituyen las asociaciones de discapacitados motores, ciegos y sordos, así como los Hogares Maternos, y la atención a los niños sin amparo filial, entre otras muchas obras de la Revolución. 

En el tema de la Seguridad Social de los trabajadores para su jubilación, ésta se encuentra respaldada por la Ley 105, que establece la contribución que cada uno realiza durante su tiempo laboral activo, y está en correspondencia con los años de servicio y los salarios que devenga.

En la medida que el Estado fortalezca su gestión recaudatoria financiera, se beneficiarán de estos incrementos los sectores menos favorecidos de nuestra sociedad.