Revista Digital Semanal

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Médicos cubanos, servicio sin fronteras

El gesto humanitario de llevar médicos, enfermeros y técnicos de la salud a cualquier parte del mundo marca un hito en el proyecto cubano de la salud pública

Maria Lucía Gonzalez Juventud Rebelde En Sociedad Dec. 14, 2016

Uno de los derechos más sagrados en Cuba es la salud de cada ciudadano con un sentido totalmente humanitario. Decir que la asistencia médica y paramédica está garantizada en todos los niveles de atención es tan común como cualquier hábito cotidiano.

Hasta en los sitios más intrincados hay consultorios, hospitales, servicios de ambulancias. Y todo se revierte en parámetros de salud que se corresponden con los países más desarrollados, aún cuando la pequeña isla del Caribe es una nación subdesarrollada del Tercer Mundo.

Desde aquella crisis de profesionales de la salud al triunfo revolucionario, la política liderada por Fidel Castro fue formar médicos, enfermeras, técnicos y hasta directivos que no solo abastecieran al sector dentro del país, sino que pudieran ofrecer sus servicios en otras naciones. Y también desarrollar los campos de la investigación, la introducción de las nuevas tecnologías y el desarrollo de la biotecnología y otros campos afines.

Pero ese saber y hacer además trascendió fronteras, inspirados también en el ejemplo del médico y guerrillero que fue el Che Guevara, y en nombre de la solidaridad miles de cubanos han prestado servicios de salud en diversas zonas del planeta llevando ese sentido humanista por diversas partes del planeta. La huella que han dejado marca historias, testimonios, vivencias que parecen capítulos de una novela sin fin.

Muchos se preguntan por qué Cuba ha enviado tantos médicos y enfermeras a cumplir misiones en el exterior. No es quimera, ni altruismo. Es parte del sentido ético y del concepto grande que es el sistema cubano, donde la vida humana es la premisa fundamental.

 Es también una enseñanza de sentido común ante las epidemias, las enfermedades, las necesidades de los más humildes. Porque los miles de profesionales que viajan con estos fines van siempre a los sitios más intrincados, de difícil acceso, donde los pobladores no reciben esos servicios. A veces, incluso, rechazan a los de bata blanca cuando llegan a sus comunidades. Pero el empeño puede más que la voluntad y siempre terminan en abrazos, agradecimientos y despedidas tristes.

Un médico británico entrevistado recientemente por la agencia Prensa Latina destacaba que los galenos cubanos son un ejemplo a seguir por su importante contribución a la humanidad y puso a relieve el Contingente Henry Reeve, entre los primeros en llegar ante cualquier catástrofe o epidemia desatada en cualquier parte del mundo.

Lo ratificó hace nos días por la televisión el ministro de Salud Pública de cuba, roberto Morales Ojeda, cuando dijo que miles de médicos, enfermeras y técnicos de la isla han salvado vidas y atendido s millones de pacientes durante más de medio siglo en decenas de países de los cinco continentes.

Y leer las recientes palabras pronunciadas por el asesor especial del secretario general de naciones Unidas Ban Ki-Moon, cuando dijo que en Haití los cubanos realizan una estupenda labor desde 1998 y que en el enfrentamiento a la epidemia del cólera demostraron la efectividad de una nueva estrategia para controlar la propagación y garantizar el acceso al agua y la sanidad,  esa es otra prueba de la valía de esos profesionales de la salud que se multiplican por todo el mundo a curar almas y personas.