Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

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Memorias del segundo desembarco del Che

El Capitán de barco Oscar Rubén Verón no esconde su orgullo de haber participado en el 2008, en el segundo desembarco simbólico del Che, como denominan al memorable traslado en barco del monumento de bronce del guerrillero, desde el puerto de Buenos Aires al de Rosario.

Margarita Pécora Margarita Pécora En Sociedad Feb. 6, 2016

Con  los pliegues de su frente mostrando  las huellas del sol y el salitre de un recio  marino  mercante y también sindicalista, Verón  se mueve por entre los invitados a la Embajada de Cuba  país del cual se considera un ferviente admirador.

 Lleva  un  álbum de fotos   aprisionado  bajo la manga de su remera negra con la imagen sonriente del Che. Y es que tal vez la suerte de trabajar  en la  Subsecretaría de Puertos y Dirección Nacional de Vías Navegables,  lo  puso en el camino  de esa misión que tuvo como objetivo  final, emplazar una obra monumental para rendir  homenaje perpetuo a la figura de Ernesto Che Guevara en su ciudad natal. 

¿Cómo  surgió el   proyecto que te ha vinculado de manera tan estrecha  con  Cuba?

Tuve la suerte de conocer Cuba y meterme dentro de su historia  a través del  Che Guevara. Y fui convocado para trasladar el primer monumento que se hizo  al Héroe, en bronce por el escultor Andrés Serneri y que convocó  a todos los admiradores del  Che, a que donaran una  llave de bronce  para juntar una tonelada de este metal. Eso hizo posible hacer el monumento al Che  que hoy está instalado en la Plaza Ernesto Che  Guevara de la ciudad de Rosario.

Me convocaron para que lo trasladara en barco desde el puerto de Buenos Aires, al de Rosario porque la idea del escultor era que se tratara del “segundo  desembarco simbólico del Che”. 

¿Cuál fue el primer desembarco?

Cuando el llega en el vientre de la madre quien arriba en barco a Rosario donde  nació el. Con esa idea  se concibió el  traslado del monumento. Y lo conseguimos porque contra el Che no  se puede. Fue un hermoso  viaje  la travesía que duró tres días en el cual terminamos armando un espacio guevarista que  titulamos “Navegando con el Che”.

¿Cuántos  participantes tuvo ese proyecto?

Innumerables. Participaron compañeros de la Subsecretaría de Puertos y Vías navegables, desde aquel que fue a medir  el monumento para ver cómo se instalaba en la proa del barco, hasta los muchachos que estaban en los guinches para subirlo,  toda una serie de eventos muy convocantes que se iniciaron en la Isla de Marchi (dentro del puerto de B. Aires).

En ese lugar “aterrizó”  el Che de bronce, en un camión, ese espacio nuestro  donde en 1925, nació nuestra organización.

  ¿Cómo fue el traslado?

Maravilloso, salimos desde Puerto Nuevo con la presencia del Embajador de Cuba acá en Argentina. Hacía muchísimo fio un 27 de marzo del 2008. En los 80’ año del natalicio del Che, zarpamos del puerto de Buenos Aires  e hicimos un periplo de 3 días, porque en cada puerto  los  admiradores del Che  nos pedían que ingresáramos  pues  querían hacerle un acto. Todo eso hizo  un viaje de un día, en tres. Paramos en los puertos de Zárate Ramallo,  Villa Constitución, San Nicolás hasta que arribamos el 1 de junio al  puerto de Rosario.

¿Después de esta acción tan importante   en que otra hazaña  te involucraste?

 Yo diría que eso nos despertó porque  cuando inauguraron el monumento  en la Plaza del Che, hubo una multitud impresionante. Más de  200 mil personas- vitoreando al Che y hacían que  nos  fundiéramos más con la historia. Eso hizo que creáramos este espacio. 

Hicimos el documental “Navegando con el Che”, donde reflejamos  este pasaje de la historia. Le pedimos a nuestro secretario general de ATE-  ir a Cuba a comprobar si querían de verdad tanto al Guerrillero.

 A partir del  2009 no he  dejado de viajar a Cuba. Han nacido muchísimos proyectos de trabajo. Lo último que hicimos el  12 de noviembre del 2013  fue plantar una caoba en el parque del Memorial  al Che en Santa Clara, en el complejo escultórico, con la tierra de los caminos del Che, que es un circuito temático que existe acá en la Argentina y se compone de Caraguatay, colonia que está al norte de Posadas-Misiones, donde los Guevara tenían una propiedad  en la que  cultivaban yerba mate. Según la historia ahí lo concibieron al Che.

A ese lugar  arribamos en un velero   a sacar la tierra tras recorrer  1 300 kilómetros por Paraná  con un velamen que decía “Por la Libertad de los cinco”

¿También participaste en  la campaña por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados unidos?

En un viaje previo a este  velero tuvimos una reunión con la directora del museo de Santa Clara,  que me contactó con los dirigentes del ICAP y  me pidieron  defender a los “Cinco”.  Yo no sabía a qué se referían.  Acá en Argentina había un desconocimiento casi absoluto de esa causa. Cuando  me explicaron la injusticia a que estaban siendo sometidos, y comprendí que eran expresión del hombre nuevo que  anunciara el Che, me dediqué a  colaborar  en la causa exigiendo su  liberación. Ya hoy están en tierra  cubana.