Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

Email: editor@cubaesotrahistoria.com.ar

Mujer que se empina y crece

Este 8 de marzo las mujeres de todo el mundo unen su voto por la paz intensa que transmiten sus tantos valores

María Lucía González Rolando Pujol En Sociedad March 8, 2017

Ser mujer es un don, me dijo un colega esta mañana. Y es realmente una virtud, una suerte o más bien un privilegio, porque el sexo femenino está rodeado de muchas aureolas que le identifican y consagran a lo largo de la vida.

 

Cuando se celebra el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer se enaltece una gracia única, el poder de amar, entregar, sacrificar, proteger, desdoblar, comprender y salvar cuantas situaciones afecten a sus seres queridos.

 

Sería difícil retratar en palabras todo el significado que lleva intrínseco ser fémina y mucho más en estos tiempos. Para las cubanas es un reto perenne en el batallar cotidiano contra la escasez y las necesidades familiares, cada vez más crecientes. Y realmente es esa facilidad de aunar y de hallar caminos la que refuerza su imagen en la sociedad.

 

Por eso en Cuba el 8 de marzo tiene una connotación especial. Desde muy temprano a cada una llega el mensaje de felicitación de diversas maneras, ya sea con obsequios, palabras, abrazos, una salida especial o simplemente con una flor, símbolo máximo de reconocimiento y admiración. 

 

Dícese mujer y habrá que pensar de inmediato en su sabia de adivinar pensamientos, de socorrer ante los problemas, de dar una y otra vez la mano, de sonreír en la tristeza y de llorar por dentro, de vencer cada dificultad y sacar provecho de lo más mínimo. Tiene que adelantarse casi siempre a los acontecimientos para prevenir y alertar, pues para ella no puede ser de otra manera.

 

Si algo la distingue hoy es no ser la mujer sumisa, dependiente y deseada que fuera antaño. Sus valores propios le han hecho triunfar en una larga batalla por su emancipación que la ubica en los puestos más auténticos y sublimes de una sociedad, donde su papel es cada vez más creciente.

 

Ahí en las primeras trincheras cubanas siempre está la mujer, la que además cuenta el dinero en la casa y sabe distribuirlo para que alcance hasta fin de mes, o garantiza el plato de comida a todos en el hogar, la que se levanta de primera y se acuesta de última para asegurar ese cada día tan difícil. También la que se desvela pensando en mañana o en ayer y vive hoy sin prejuicios ni miedos.

 

Es por ello que duelen tanto las acciones de violencia y abuso contra el género femenino. Campañas nacionales y locales enfrentan hoy ese flagelo tan dañino e injusto que desdice de la civilización  y el avance progresivo de la sociedad y sus cánones. No cuesta darle el lugar que merece, no tan solo el 8 de marzo, sino cada día del calendario porque es flor virtuosa, como diría el poeta.