Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

Email: editor@cubaesotrahistoria.com.ar

¿Ofensiva contra los Almendrones o desafío a la autoridad?

Las recientes medidas anunciadas por el gobierno de ajustar en sus planes energéticos para el segundo semestre, desató una conflictiva situación entre los transportistas por cuenta propia y los órganos de control administrativo en Cuba.

Valentín Rodríguez, Corresponsal Ernesto Salazar En Sociedad July 20, 2016

Operativos de inspectores del transporte terrestre y la policía, comenzaron esta semana en diferentes horarios de la madrugada y ya se detectaron numerosas irregularidades con los  “Almendrones”, sobre todo en lo relacionado a la subida de la tarifa sin la autorización de la oficina de la administración tributaria.

 

Ante la noticia, Cuba es otra historia acudió a la céntrica zona de recogida de pasajeros en la acera del Teatro Martí  y este corresponsal pudo conocer el rumor que corría, de que muchos choferes de esos autos dejarían de prestar servicios descontentos ante el aumento del precio del combustible en el mercado informal.

 

Desde hace una semana, se han estado produciendo aumentos en los cobros de los pasajes por parte de algunos “privados”. Las nuevas tarifas muchas veces duplican la que se aplicaba anteriormente, como es el caso de los autos que cubren la ruta playera Habana-Guanabo –que desde el inicio de la temporada se elevó de 25 a 50 pesos por persona en el viaje de “ida” y hasta 75 pesos por persona el viaje de “regreso” – o la de la ruta Parque de la Fraternidad-Santiago de las Vegas, que desde el lunes pasado comenzó a cobrar 30 pesos por persona frente a los 15 pesos que costaba hasta esta misma semana.

 

Muchos  choferes del sector, con el pretexto del aumento del litro de petróleo, decidieron recortar drásticamente la ruta para mantener las tarifas antiguas. Puede apreciar que, una parte de los automóviles de la línea Parque de la Fraternidad-Santiago de las Vegas han limitado el viaje desde ese céntrico lugar hasta la rotonda de la Ciudad Deportiva, y desde ese punto hacen el retorno aplicando el mismo precio. Cualquier pasajero que viaje en ese segmento debe abonar los habituales 10 pesos.

 

A despecho de las medidas gubernamentales anunciadas, que incluyen el retiro de la licencia, multas y hasta posibles decomisos del automóvil cuyo dueño desobedezca la indicación de atenerse a los precios topados, la tozuda realidad se impone siguiendo los principios naturales del mercado de la oferta y la demanda, que rigen en cualquier sociedad.

 

Hoy  puede afirmarme que en Cuba el parque automotor del sistema de transporte de ómnibus públicos estatales es insuficiente para satisfacer siquiera medianamente la creciente demanda social, sino que además carece de las mínimas condiciones de confort y seguridad, y sufre de ineficacia y obsolescencia crónicas. Para palear esas dificultades desde hace unos años se inició el sistema de transporte alternativo compuesto por autos antiguos de los años 40y 50 del siglo pasado, conocidos popularmente como “Almendrones”.

 

El parque automotor ha sido  relativamente fuerte, capaz de asimilar con mayor eficacia una parte significativa del transporte urbano, permitiendo la movilidad de la población y aliviando la carga del anémico transporte público estatal. Esto ha permitido que durante mucho tiempo los “almendrones” hayan sido un “mal necesario”, puesto que la función que cumplen es tan crítica que de no existir ese servicio y solo prevalecieran los ómnibus estatales, prácticamente se paralizaría la ciudad.

 

La disyuntiva es compleja y simple a la vez: los choferes de los almendrones acatan las disposiciones de la administración tributaria o de lo contrario se verán afectados con la suspensión de sus licencias de operaciones, decomisos y multas. Frente a ese dilema transita por estos días la vida de la capital.