Revista Digital Semanal

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Por fin llovió

La intensa sequía de los últimos meses ha sido revertida con las precipitaciones estables en gran parte del territorio cubano en los últimos días, con grandes beneficios para la naturaleza y la vida misma.

Maria Lucía Gonzalez Ernesto Salazar En Sociedad June 10, 2016

Al fin llegó la temporada de lluvias a la Isla, azotada hasta entonces por una fuerte sequía, con altos registros de precipitaciones en los últimos días, que afortunadamente dejó como secuela la tormenta tropical Colin en su tránsito  hacia el noroeste, cerca del extremo occidental de Cuba.

 

Según predicciones de los meteorólogos cubanos, junio volverá a ser un mes lluvioso,  asociado al inicio de la etapa ciclónica,  la cual trae consigo tormentas eléctricas, principalmente en horas de la tarde noche, en combinación con el calentamiento diurno.

 

Las estadísticas en los últimos días concuerdan con esos pronósticos para bien de las acumulaciones de los embalses de agua que se encuentran en niveles muy bajos. De seguir el ritmo de las inclemencias del tiempo, se favorecerán además los mantos freáticos, cosechas afectadas por los intensos meses de sequía y la higiene ambiental, entre otros beneficios.

 

Por cuatro días consecutivos la caída de agua fue sostenida, con ligeros aumentos de la intensidad, sobre todo en la región occidental. Muchas actividades sociales fueron suspendidas,  postergadas o reorganizadas de acuerdo con el comportamiento meteorológico.

 

Contar con un sistema integrado de la Defensa Civil es calve ante estas situaciones adversas, pues el pueblo y las instituciones gubernamentales están preparados para dar respuestas ante las diferentes eventualidades asociadas a la etapa ciclónica como las posibles inundaciones, accidentes u otras que se puedan presentar cuando los pluviómetros se disparan.

 

El doctor en ciencias Celso Pazos Alberdi, director general del Instituto de Meteorología, explicó a Cuba es otra historia que este año la temporada pudiera estar entre normal y activa, en cuanto al impacto directo de los huracanes, y  llamó la atención sobre las precipitaciones asociadas y los efectos, sobre todo en las zonas bajas, por lo que recomendó adoptar conductas preventivas a escala social.

 

Pazos Alberdi, además dijo que es fundamental elevar la calidad de las predicciones, para lo cual el organismo cuenta con 68 estaciones meteorológicas, ocho radares y 14 centros provinciales dotados de alta tecnología para mantener la vigilancia y ofrecer una información sistemática.

 

El funcionario también destacó que resulta atípico que los dos primeros eventos ciclónicos del año se formaron en enero y mayo, respectivamente, antes de comenzar la temporada en Cuba,  comprendida entre el 1 de junio hasta el 30 de noviembre. “Ello ocurre como parte del fenómeno del cambio climático que acrecienta sus efectos”,  resaltó.

 

En tal sentido los especialistas cubanos están inmersos en importantes proyectos de investigación acerca de pronósticos, física de la atmósfera,  contaminación y modelación del tiempo y del clima, entre otros.

 

Por lo pronto, las lluvias de junio han tenido una buena acogida entre los cubanos, conocedores del valor del agua que cae del cielo en favor de la naturaleza y la vida misma. Los que quedaron esperando las lluvias de mayo para rociar su cara, por aquella creencia popular de que es fuente de juventud, han optado por probar la de junio a ver si tiene el mismo efecto.