Revista Digital Semanal

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Por la libreta o por la libre y por dinero

En Cuba se distribuyen productos alimenticios de forma normada con lo que se conoce como la libreta, pero también a través de las ventas llamadas Por la libre.

Arturo Chang, Colaborador Ernesto Salazar En Sociedad Aug. 12, 2016

La Libreta de Control de Abastecimiento de productos alimenticios, popularmente llamada “La libreta” ha sido denostada por unos, objeto de burlas y chistes por otros, y hasta señalada como causante de las carestías, pero gradualmente se ha generalizado la opinión de que debe extinguirse en la medida en que deje de cumplir su objetivo.

 

Los adversarios también la han utilizado para las cruzadas mediáticas contra Cuba, y han hecho creer que es sinónimo de escasez y un mal inherente a la construcción del Socialismo, un sistema social que es todo lo contrario a lo que dicen los ideólogos burgueses.

 

No se puede negar que hasta hace poco más de cinco años era común escuchar que La libreta debía desaparecer, pero lo cierto es que recientemente este 12 de julio cumplió su aniversario 53 sin que las mayorías quieran su eliminación, aunque muy pocos recuerden o sepan la fecha en la que surgió oficialmente.

 

Ese documento al cual los extranjeros nombran “cartilla de racionamiento”, fue quizás una de las primeras medidas adoptadas por el Estado después de 1959 para garantizar la protección al consumidor contra la especulación y el acaparamiento.

 

En efecto, el sistema de racionamiento sobre un significativo grupo de productos básicos protegió los intereses de la población consumidora y garantizó un reparto equitativo de alimentos básicos y en este proceso tuvieron un gran protagonismo las OFICODA (Oficina de Control de Distribución de Alimentos) creadas 12 de julio de 1963 al mismo tiempo que La libreta.

 

Esta se entregó a  cada núcleo familiar para así regular e igualar la distribución a precios controlados, y fue una respuesta a las medidas de la administración de Estados Unidos que desde el mismo triunfo de la Revolución aplicó medidas para cortar todo tipo de suministros a la nación antillana.

 

En la actualidad y recogiendo el sentir popular, el presidente Raúl Castro, en el informe central al VI Congreso del Partido, expresó: “En Cuba, bajo el socialismo, jamás habrá espacio para las "terapias de choque" en contra de los más necesitados y que son, tradicionalmente, los que apoyan a la Revolución con mayor firmeza.”

 

Esas palabras devolvieron la tranquilidad, sobre todo a quienes poseen menores ingresos, pues aunque las cantidades sean insuficientes, al menos los alimentos que se reparten por La libreta constituyen un alivio a la economía doméstica que recibe esos productos a precios subsidiados.

 

No obstante, para aplicar la política de subsidiar a las personas necesitadas, ese documento se irá extinguiendo gradualmente, tal como sucedió con la Libreta de Productos Industriales, que incluía la distribución racionada de ropa y calzado.

 

Ya en estos momentos hay un grupo de productos que están “Por la libre”, es decir, pueden adquirirse fuera del sistema de racionamiento: huevos, chocolate, arroz, azúcar, aceite, embutidos, pastas alimenticias, granos, fósforos, cigarros y una larga lista con la única limitación del dinero.

 

En este aniversario 53 recién cumplido, La libreta se mantiene aún como una prueba de protección al consumidor cubano que aspira a que lo más pronto posible, existan  las condiciones para la paulatina extinción de un instrumento que garantizó una distribución equitativa.