Revista Digital Semanal

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Predicciones Yorubas

Este año el pueblo cubano debe atender su espiritualidad, evitar la ambición desmedida, las indisciplinas sociales y estimular la unidad familiar entre otras cosas.

Luis Guirola En Sociedad Jan. 3, 2015

La Letra del Año comenzó a emitirse en Cuba a finales del siglo XIX. Dada la información recogida se revela que babalawos  (persona iniciada a una deidad llamada Ifá y es uno de los títulos más altos en el Panteón Yoruba)  procedentes de las diferentes ramas religiosas existentes en el país comenzaron a reunirse para efectuar con todo rigor las ceremonias establecidas, que concluían el primero de enero con la apertura de la Letra del Año. La primera  que se realizó en Cuba la dirigió el babalawo Remigio Herrera, Obara Meyi, conocido como Adeshina, de origen africano.

A través del Oráculo de Ifá se dan a conocer las orientaciones y recomendaciones que deben cumplirse durante ese año, con el fin de evitar o vencer los obstáculos y las dificultades.

La profecía se saca cada 1 de enero en los países donde se practique la religión yoruba, entre ellos Cuba, Estados Unidos, Venezuela, Puerto Rico, México, Panamá, España, Brasil, Francia e Italia.

Este 1 de enero los Sacerdotes de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba emitieron la Letra del Año para el 2015. Según la predicción religiosa, bajo el signo de Otura Sa, para este nuevo año los cubanos deben atender más su vida espiritual, elevar los niveles de higiene en la población y respetar los hábitos y costumbres que permitan una vida más sana. La advertencia de los sacerdotes yorubas incluye evitar la ambición desmedida, no olvidar los orígenes y evitar la exposición al sol sin la debida protección, para evitar afecciones en la piel y el oráculo llamó a “evitar las indisciplinas sociales, cuidar las relaciones matrimoniales,  protegerse de enfermedades de transmisión sexual y estimular la unificación familiar, religiosa y social”, según informó la  Asociación Cultural Yoruba de Cuba.

La Religión

La religión yoruba tiene sus orígenes en la tribu Yoruba en el Oeste de África. Los Yorubas vivían en lo que se conoce hoy como Nigeria, a lo largo del Río Niger.
 
Hubo un tiempo en el que tuvieron una poderosa y compleja estructura organizada en una serie de reinos, de los cuales el más importante era Benin y éste duró por 12 siglos hasta el 1896. Su punto de referencia es la ciudad sagrada de Ifá.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los Yoruba pelearon en una serie de guerras con sus vecinos y entre ellos mismo. Esta pelea interna y los ataques externos llevaron a la fragmentación derivada en caída y esclavización del pueblo Yoruba. Entre 1820 y 1840, la mayoría de los esclavos enviados desde Benin fueron destinados a Cuba, Brasil, Haití, Trinidad y Puerto Rico, entre otros sitios.

Estos esclavos fueron obligados a trabajar en las plantaciones de azúcar, en un auge de la industria azucarera; pero junto con los cuerpos que se trajeron para venderlos a una vida de miseria, algo más se trajo: su alma, y su religión. Los Yoruba pronto fueron llamados los “Lucumí”, debido a su saludo “oluku mi”, “mi amigo”.

Las leyes españolas, al mismo tiempo que permitían el brutal sometimiento al cual estaban sometidos los esclavos, trataban de atenuar esa injusticia concediéndoles” algunos derechos”: a la propiedad privada, matrimonio y seguridad personal. También las leyes exigían que los esclavos fueran bautizados católicos como condición de su entrada legal a Las Indias.

La Iglesia trató de evangelizar a los negros Lucumí pero las condiciones eran muy difíciles. Además de la escasez de sacerdotes, la condición de esclavitud dificultaba que los lucumí comprendieran y aceptaran lo que se les enseñaba acerca de Dios. Por tal motivo fue que muchos aceptaron exteriormente las enseñanzas católicas, pero en su interior mantenían su antigua religión.

En el Nuevo Mundo, los Orishas (emisarios del Dios Olodumare) y la mayor parte de su religión fue ocultada detrás de una fachada de catolicismo, a través de la cual los Orishas fueron representados por varios santos católicos. Los dueños de esclavos de esta forma decían: "mira cuan beata es esta esclava. Se pasa todo el tiempo venerando a Santa Bárbara". Lo que ellos ignoraban es que ella en realidad le estaba rezando a Shangó, el Señor del Relámpago, el fuego y la danza, y que inclusive quizás le rezaba para que la librase de su mismo dueño. Así fue como la religión llegó a ser conocida como Santería.

Los santos que tomaron para identificarlos con los Orishas eran los más conocidos en la Iglesia en Cuba. La Virgen Santísima en diferentes advocaciones es también identificada con un Orisha como si fuese un santo más. La identificación a menudo tiene que ver con las vestimentas o las razones por las que el santo o la Virgen es conocida. Así Santa Bárbara, vestida de rojo y con espada en las imágenes católicas, se identifica con el dios Shangó, guerrero a quien se le atribuye la fuerza.

La Santería es Universal debido a la gran cantidad de adeptos en todo el mundo, sostenida por una gran presencia latinoamericana.