Revista Digital Semanal

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Preguntando también se llega

Universalmente dicen que cuando uno llega a un lugar desconocido, puede orientarse si aplica aquello de “preguntando se llega a Roma”, aunque en Cuba es otra historia.

Arturo Chang, Colaborador Archivo En Sociedad Aug. 19, 2016

Lo de preguntando se llega a Roma, es una solución formidable y también da buenos resultados en la Mayor de las Antillas, porque las personas de cualquier edad, son muy amables y amistosos con los turistas y foráneos en general, sin importar la nación de donde provengan.

 

Si viaja a Cuba por primera vez, o necesita desplazarse mediante recursos propios, debe tener en cuenta algunas características que en caso de desconocerlas, pudieran causarle contratiempos que le llevarían en sentido contrario al buscado.

 

Es importante saber –por ejemplo- que Manacas es además el nombre de una localidad del centro del país en la provincia de Villa Clara, o de lo contrario, podría confundirse al buscar el sitio turístico llamado así en el Valle de los Ingenios, declarado Patrimonio de la Humanidad en la villa de Trinidad. Casi 200 kilómetros hay entre uno y otro.

 

No son pocos los casos de zonas bautizadas de la misma manera, por lo cual al pedir una orientación, es recomendable ofrecer detalles tales como que se trata de un área costera, histórica, montañosa u otra peculiaridad que permita diferenciarla.

 

No debe sorprender que varios municipios fueran bautizados como Venezuela, Bolivia, Colombia, ni que caseríos cercanos a ingenios azucareros sean Uruguay o Brasil, pues la vocación amistosa ha hecho que los nombren como a los países a los que han deseado manifestarles solidaridad.

 

Hay provincias cuya denominación coincide con el de su capital: Pinar del Río, Matanzas, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Camagüey, Las Tunas, Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo, por lo cual es recomendable, si procede, mencionar el de una localidad específica en vez de decir que preguntamos por Cienfuegos, pensando que es en la provincia para luego buscar el sitio en concreto.

 

Y no crea que es suficiente conseguir un mapa, pues en todos los casos necesitará saber dónde está en ese momento, algo que no siempre consigue conocerse porque abundan las vías carentes de señaléticas.

 

Tampoco crea que basta con preguntar. Al faltar los carteles informativos, ya hay nacidos en una zona que ni siquiera son capaces de identificar la calle donde viven, y mucho menos indicar una dirección. Tampoco faltan los incapaces de explicar el origen del nombre o no saben a quién o a qué hecho o efeméride se alude.

 

Ante tantos inconvenientes, sin dudas un GPS es una buena solución, muy práctica y efectiva, pero esté seguro de que no siempre se logra con inmediatez la triangulación de los satélites, y cuando más necesario resulte, podría escuchar: “Señal GPS perdida”.

 

No piense que el obstáculo es únicamente para los foráneos, pues también los nativos suelen padecerlo, y hay casos dramáticos como el del conductor de una ambulancia que en horas de la madrugada no encontraba la dirección de un enfermo necesitado de ser trasladado desde el Reparto Escambray en Santa Clara, a los servicios de urgencia.

 

Pero sí, tenga por seguro que preguntar en Cuba es un buen método, pues su interlocutor pondrá el mayor empeño por guiarlo hacia el rumbo correcto.