Revista Digital Semanal

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Racismo en Cuba?...

Uno de los logros esenciales de la revolución cubana es la igualdad entre todos sus ciudadanos, sin diferencia de credos, ni razas, aunque algunos consideran que en la isla aun existe racismo.

Esteban Márquez En Sociedad Oct. 6, 2015

Cualquiera diría que no rotundamente.  En Cuba tuvo lugar una revolución social de gran envergadura, que removió los cimientos del régimen capitalista, imperante por más de medio siglo y se crearon nuevas oportunidades para todos los ciudadanos, pero algunos no estaban en condiciones de aprovecharlas. 

 

Había que crear las condiciones para sacar a esas personas del círculo vicioso en el que habían caído desde la mismísima creación de los barracones de esclavos. Había que hacer lo mismo que se hizo con las mujeres: un frente para luchar contra la discriminación, un programa que marcara un rumbo diferente. 

 

En la Cuba de hoy todavía existe racismo, claro está, se manifiesta de forma muy sofisticada. A nadie se le ocurre excluir directamente a otro por el color de su piel, pero con mucha sutileza te excluyen y apenas la persona se da cuenta de ello. 

La doctora María del Cármen Barcia fue categórica al responderme una pregunta en relación al racismo en Cuba: “Efectivamente, todavía hay racismo en la sociedad cubana. En su reflexión plantea que para acabar con el racismo es necesario eliminar la pobreza, que hayan oportunidades para todos y se elaboren programas educacionales muy fuertes. Adujo que lo que irá revirtiendo esta situación es la forma en que esto se lleve a cabo, en la manera que el conocimiento se lleve a la población y sobre todo a esa población infantil. 

 

La frase “racismo” proteico se la escuché por primera vez al doctor Rogelio Martínez Furé en una de las primeras visitas que hice a su casa, en La Habana. Luego pude leerla escrita y bien fundamentada. Es que el racismo se reinventa de forma permanente, se reconstruye y adquiere millones de máscaras, millones de rostros de yagruma, árbol que en nuestro país es símbolo de hipocresía porque sus hojas tienen dos colores.

 

Eso fue lo que nos dejaron los colonialistas españoles, porque en español el blanco es pureza, luminosidad, creatividad, altura; el negro es oscuridad, suciedad, mugre, podredumbre; mulato significa hijo de mula, estéril. Por tanto, esas son denominaciones inventadas por las clases dominantes para humillar, para subordinar, para recordarle constantemente  a ese sector de nuestra población sus orígenes: el barracón, el látigo, el cepo o el ayuntamiento violento de la mujer negra con los dominadores.