Revista Digital Semanal

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Rastafaris: ¿Más moda que religión?

Los Rastafaris son ya un ingrediente de la variopinta sociedad cubana. Su aspecto, para algunos exótico, expresa sus particulares formas de ver la vida.

Margarita Pécora Agencias En Sociedad Jan. 23, 2016

 Desde el balcón de Velàzquez, en Santiago de Cuba, este joven contempla la caribeña ciudad. Es fácil identificarlos  por sus largas y añejas trenzas tejidas con  productos gelatinosos extraídos de algunos vegetales,  y los colores  verde-amarillo de los gorros e indumentarias que caracterizan su apariencia.  Ya no son solo de raza negra, pero también los hay blancos y ello nos lleva a pensar que los atrae más lo exótico y la moda, que lo que genuinamente significa ser rasta.

 

(Ras, tres letras que expresan rango, dignidad y Tafari, nombre del emperador Haile Selassie antes de su coronación)

Varios autores consultados coinciden en apuntar que se trata  de “un fenómeno cultural en el que se entremezclan las nociones primitivas religiosas de esta manifestación en algunos grupos junto a quienes lo toman como un sentido de identidad e incluso hasta de moda pero en su mayoría afrocubanos.

 

Originalmente el rasta tiene  sus raíces en 1930 cuando la coronación como Emperador de Etiopia de Haile Selassie un día dos de noviembre.

 

 Realmente  la controversia está en que el Rastafarismo para algunos es una verdadera religión, mientras que para otros, es una interesante, doctrina filosófica que basa sus raíces en el cristianismo, el naturismo y el existencialismo puro del ser humano que desea que todos los negros del mundo (llámese América, El Caribe, Asia, Europa) regresan a su punto primigenio de origen el cual es Africa y creen olvidando y desapareciendo fronteras, un solo estado africano, orgulloso y fuerte.

 

Anteriormente en Jamaica, cuna del movimiento, las ideas de una Etiopía idílica, equiparada con la celestial Jerusalén y la figura de Marcus Garvey con su prédica de un retorno a la madre tierra africana, simbolizada en lo que anteriormente se denominaba como reino de Abisinia. 

 

Ellamado a la unidad de los negros para conseguir un futuro mejor en territorios ancestrales, llevaron a  Garvey a basarse en el espíritu religioso cristiano de las comunidades en que vivía.

 

Frente a los hombres blancos que imaginaban que Dios era de su color, el dirigente jamaicano habló de un Dios negro “porque fuimos creados a su imagen y semejanza. Es interesante constatar, más allá de especulaciones teóricas, que para la ciencia hoy en día se afirma que los primeros hombres vivieron en el continente negro.

 

Estas ideas hicieron que en 1926 la prensa jamaicana hablara ya de una nueva religión y luego se considerara a Garvey como el heraldo de ese nuevo ciclo.

 

Los que siguen al pie de la letra esta “religión”, respetan  una dieta vegetariana y se abstienen seriamente de comer carne, pescado, sal, huevos, sardinas, jamón, tocino, pollo, queso, productos elaborados con harina blanca tales como pan, pasteles, galletas, bebidas como leche, milo, quik, cocoa, café, refrescos, bebidas alcohólicas como ron, cerveza, brandy, ginebra, vodka…

 

La música que une a los Rastas,  viene del raggae cuyo  mayor exponente es el jamaicano Bob Marley, cuyas canciones y  de otros lideres negros han logrado crear una identidad orgullosa de su pasado histórico y lo reflejan en sus manifestaciones artísticas y literarias.