Revista Digital Semanal

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Resistencia

En Argentina hay una capital provincial que lleva ese nombre, pero en Cuba aunque no exista una urbe con ese apodo, se respira y se puede palpar la entereza y dignidad de un pueblo. Historias de conquistadores, reyes y de constante rebelión.

Arturo Chang, Colaborador Archivo En Sociedad May 20, 2016

Una de las versiones dice que a la capital de la provincia argentina del Chaco, debe su nombre de resistencia por la firmeza de una reducida cantidad de colonizadores de origen europeo contra la disputa con los pueblos originarios del noreste de esa nación.

 

En cuanto a que la isla caribeña no tenga otra denominación, simbólicamente pudiera considerarse una resistencia a ser bautizada por los colonizadores españoles que pretendieron llamarle Juana en honor a la princesa heredera de los reyes españoles Fernado eIsabel, aunque el monarca luego lo cambió por Fernandina.

 

Por ser la propiedad ultramarina más valiosa para España, no es raro que hubieran querido imponer un nombre hispánico, en reiterados y fracasados intentos.

 

Unos afirman que los orígenes se remontan a un vocablo equivalente a tierra o jardín y que sonaba como kuba o kúba. Otros sostienen que parece provenir de la voz ciba que en el idioma de los taínos significa “piedra, montaña, cueva”.

 

De acuerdo con estudiosos de la lengua indígena caribeña, es fruto de la contracción de Coa (lugar) y bana (grande), que forman Coabana, y por tanto Coaba o Cuba, es decir Lugar Grande.

 

Independientemente de las investigaciones etimológicas, Antonio Núñez Jiménez la definió como “amor, patria, vergüenza, soberanía, dignidad, compromiso, razón de ser”, lo cual confirman sus habitantes con la tenaz resistencia a presiones del poderoso gobierno de Estados Unidos.

 

Quizás los medios hayan reflejado en buena magnitud, las dificultades ocasionadas por el bloqueo a la macroeconomía cubana, pero lo que sí pudiera asegurarse es que los daños a la familia y sus integrantes resultan menos tratados en los medios de prensa, el cine, el arte, la literatura y hasta en las denuncias, a pesar de que la población es el principal blanco de las agresiones, tal y como dijo secretamente el subsecretario adjunto de Estado Lester D. Mallory en 1960: "La mayoría de los cubanos apoyan a Castro (...) La única manera previsible para reducir su apoyo interno es a través del desencanto y la insatisfacción que surgen de malestar económico y las dificultades materiales."

 

Seguidamente Mallory se refirió a "una línea de acción que, si se lleva muy hábil y discretamente, se lograría un gran avance en negarle dinero y suministros Cuba [y] por lo tanto causar hambre, desesperación y el colapso del gobierno".

 

Para cambiar esa línea de acción por otra suave, el presidente Barack Obama explicó que los daños causados a las personas no han conseguido el objetivo, lo cual desmiente a quienes pretenden hacer creer que el bloqueo económico, comercial y financiero no afectado al pueblo, y que las carestías son culpa de los dirigentes cubanos.

 

Queda pendiente hablar mucho más de lo que perjudica a cada individuo que el gobierno de Estados Unidos aplique medidas como prohibir a Cuba usar el dólar en transacciones internacionales, que no pueda comprar en terceros países ningún producto con más del 10 por ciento de componentes estadounidenses y que los barcos deban esperar varios meses para atracar en el país norteño después de entrar a puerto cubano.

 

Esa guerra económica ha obligado, entre otras muchas ingeniosidades, a usar en la década de los años 90 del siglo pasado, una planta conocida como maguey por carencia de jabón de lavar, enfriar el agua en pomos plásticos de alguna bebida refrescante ante la falta de jarras, usar las tapas de lavadoras como base para confeccionar kakes, y transformar cualquier equipo rodante en un artefacto para transportar pasajeros.

 

También hay historias dramáticas de niños que no se curan por falta de algún recurso no permitido por el bloqueo, o aspiraciones aplazadas porque se ha estado cumpliendo lo que Lester Mallory indicó al otro año de triunfar la Revolución cubana.

 

Más que un simpático elogio como el que Barack Obama hizo a los cubanos al decir que la inventan del aire, sería mejor divulgar que el pueblo ha tenido que desplegar una colosal capacidad de resiliencia, que ahora deberá actualizar frente a la nueva filosofía del mandatario de EEUU para alcanzar los mismo objetivos de colapsar al gobierno cubano. Serán otras historias de resistencia a las cuales tendremos que referirnos en Cuba es otra historia.