Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

Email: editor@cubaesotrahistoria.com.ar

San Valentín en Cuba

La Festividad de San Valentín es una tradición muy antigua que se celebra el 14 de febrero en casi todo el mundo.

Rolando Pujol Rolando Pujol En Sociedad Feb. 14, 2017

La Festividad de San Valentín es una tradición muy antigua que se celebra el 14 de febrero en casi todo el mundo. Su origen es confuso, aunque la leyenda histórica cuenta que los sucesos que dieron lugar a esta celebración acontecieron en el siglo III, cuando gobernaba en Roma el emperador Marco Aurelio Flavio Claudio, déspota que persiguió y reprimió a los cristianos de manera sangrienta. Claudio sostenía que los cristianos no debían casarse entre sí y dispuso, por decreto, la pena de muerte a quienes se desposaran.

Fiel a la creencia de que el pueblo debía amar a Díos y contraer libremente matrimonio, el entonces obispo Valentín, casaba en secreto a las parejas cristianas obsequiándoles una flor blanca, como símbolo de pureza y fidelidad. Apresado por violar la prohibición del emperador, Valentín fue ejecutado un 14 de febrero del 271. Canonizado con posterioridad Valentín se convirtió en el santo patrono de los enamorados. 

En Cuba ese día se conoce como Día de los Enamorados y es un momento del año muy apreciado para expresar, no sólo el amor que se siente por la pareja, sino también para celebrar la amistad en todas sus manifestaciones.

Ese día las parejas se obsequian regalos en dependencia de su solvencia económica, que acompañan con un apasionado beso, como muestra ardiente de su amor renovado. Si bien la cuantía y magnitud del regalo no es lo que más importa, por lo común las tiendas habaneras se colman de paseantes que buscan con anticipación, un obsequio para su pareja, desde los primeros días de febrero. Las más demandadas son las flores naturales o artificiales, que llegan siempre de manera oportuna, en vísperas del día 14, siendo las rosas las predilectas para obsequiar a las damas.

Dentro de los regalos, los perfumes, bombones, vinos y otras bebidas espirituosas, son muy bien recibidos por ambos sexos y también hay quien sorprende a su pareja femenina con los anillos de bodas, que afirman a ambos en su compromiso.

Los cakes, también se obsequian en Cuba por miles el Día de San Valentín, con rellenos de chocolate, de frutas y cubiertas de merengues, casi siempre de color rosado, para imprimirles un toque de delicadeza acorde con la fecha. El cake tiene la virtud también que puede compartirse en familia y con los amigos.

Otras parejas celebran ese día con una cena romántica en alguno de los restaurantes que ofrecen un menú especialmente confeccionado para los enamorados, o se la pasan bien con otras parejas amigas, en casa o en algún club nocturno o discoteca, compartiendo y bailando hasta bien entrada la madrugada.

Para los que prefieren un paseo de remembranzas, el malecón de La Habana, es el destino ineludible. Puede decirse que no hay un amor habanero, que no haya tenido al mar como testigo y el largo muro de concreto que lo separa de la ciudad como escenario. El Día de San Valentín, el malecón, adquiere un especial colorido con cientos de parejas que se reparten el muro equitativamente, para contemplar la puesta del sol, colmarse de promesas, abrazos y besos.

Como el amor es el culto supremo de muchos, por encima de cualquier límite o convencionalismo, hay quienes se las arreglan el 14 de febrero, para tener el don de la ubicuidad y darse a plenitud, en una especie de milagro bíblico comparable con el de los panes y los peces, donde sólo importa vivir cada momento con feliz intensidad…