Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

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Santiagueros en alerta por la ira de la Tierra

La reciente visita del presidente cubano Raúl Castro, al Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS), con sede en Santiago de Cuba, tuvo entre las principales motivaciones conocer de primera mano la vulnerabilidad del territorio donde han ocurrido 1 463 sismos en enero pasado, 42 de ellos perceptibles por la población.

Margarita Pécora Estudio Revolución En Sociedad Feb. 27, 2016

Aunque esta semana volvió a temblar, ya pasaron los episodios de pánico  colectivo sufridos por  los santiagueros  ante las reiteradas sacudidas  que mantuvieron a muchos  pernoctando en parques y plazas por temor a un fuerte terremoto.  Esto  confirma el hecho de que  vivir en el extremo más oriental de Cuba, específicamente en Santiago de Cuba,  implica  permanecer a merced de la ira de la tierra, es decir, del riesgo de eventos sísmicos desde leves , hasta  intensos como lo fue el terremoto de 6.7   ocurrido en el  año 1932  que, por suerte, no ha sido superado.  

Este peligro latente,  se debe a que Santiago  está ubicada muy cerca a la falla Oriente que limita las fronteras de las placas tectónicas de norte América y la del Caribe. Los terremotos fuertes que se han registrado en la Isla han ocurrido a lo largo de esta frontera de placa.

Quienes crecimos en Santiago de Cuba y participábamos en la preparación combativa los domingos del “Día de la Defensa”, donde se modificaron las clases para prepararnos contra estas eventualidades de la naturaleza,  podemos dar fe  de la seriedad  estatal con que se sigue  este  asunto  y el grado de conciencia   y adiestramiento popular alcanzado por la población para la cual no es un secreto  la alta  peligrosidad sísmica.

Periodistas que integrábamos  el Equipo especial para la Defensa,  presenciamos  hace  más de una década atrás,  un mapa sobre la vulnerabilidad, donde figuraban  coloreadas en rojo y  azul   las zonas de la Ciudad, barrio por barrio,  y una leyenda al pie, sobre  los posibles  desplazamientos, derrumbes o  hundimientos calculados, según el estado de la planta habitacional  del territorio y la intensidad del terremoto que podría venir.

Mucho no  ha cambiado desde entonces la planta habitacional, que si bien creció en edificios de solo cinco plantas, mantiene como los más altos , los de 18 plantas en Avenida Garzón, Martí y 12 plantas en Carretera del Morro.  Son  el símbolo del   desafío  arquitectónico más atrevido  a la sismicidad del suelo santiaguero,  pero a la vez  el   termómetro o sismógrafo para ser más exactos de  cuánto puede aguantar un edificio alto  en la ciudad. Estos fueron dotados de  un sistema de cimientos en forma de balsa que permite a la edificación  oscilar  sobre su propio eje, y soportar sismos de hasta 7  grados.

La visita de Raúl Castro  al CENAIS, donde fue recibido por los doctores Bladimir Moreno y Enrique Arango, director y subdirector técnico, respectivamente,  mereció  dedicarle cerca de dos horas  a conocer el monitoreo a los terremotos, la tecnología utilizada para esos fines, la forma en que se recibe la señal y los análisis que realizan.

Raúl  se interesó por conocer  el peligro de tsunami en la zona,  las medidas que se toman para aminorar los daños que pudiera ocasionar un terremoto de gran magnitud y remarcó el consejo  de mantener actualizados los planes para el enfrentamiento de desastres,  que deben ser conocidos por todos los santiagueros, así como continuar estudiando a profundidad la situación actual.