Revista Digital Semanal

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TATU, una propuesta sanadora

Propuesta TATU es una organización sin fines de lucro que busca modificar el entramado social de los más pobres a partir de la intervención de médicos y otros profesionales formados muchos en Cuba.

Jimena Riveros En Sociedad July 3, 2015

Gino Straforini es el Coordinador general de “Propuesta Tatú” desde sus orígenes y es papá de una médica que fue tercera generación de graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba (ELAM). Él conversó  con Cuba es otra Historia sobre este importante trabajo que realizan junto a aquellos que más lo necesitan.

La iniciativa surgió cuando un grupo de padres de estudiantes argentinos en Cuba, específicamente, de la Escuela Latinoamericana de Medicina, empiezan a reunirse para pelar por la convalidación de sus títulos una vez regresados a la Argentina.  “Originalmente se llamó ‘Proyecto Argentino’  y debía un cumplir un rol que tenia que ver con ayudar a nuestros hijos, enviarles las cosas que les hicieran falta, conseguir los pasajes mas baratos para que puedan venir de vacaciones a sus casas y apoyar lo que significaba la lucha por la convalidación de los títulos en este país. Esa agrupación de padres, que después se divide pero no es lo importante, se plantea en un momento la reinserción de sus hijos en esta sociedad y se comienza a replantear  bajo qué conceptos, para qué, con qué compromisos, cuándo y dónde. Eso era algo que estaba mucho más del título en sí”, explica Gino recordando los comienzos.  Por esos momentos su identidad cambia y pasan a llamarse “Propuesta TATU” que es el nombre del Che en el Congo, que significa número 3.

Finalmente, y no debieron pasar muchos años, la convalidación llegó. Se vivían en Argentina momentos de tristeza y desconsuelo. Los noventa no pasaron en vano y dejaron un tendal de problemas que debió enfrentar la población. Año 2001, 2002 y 2003. Los movimientos piqueteros toman fuerza y lo mismo las organizaciones sociales. “Era un desarrollo de experiencias entre los jóvenes que estudiaban en Cuba y la gente que participaba en un determinado barrio en un movimiento  social. La primera experiencia se hizo en Florencio Varela. Llegamos a tener ahí lo que ellos  llaman ‘un Cabildo’ de mil personas, donde los jóvenes contaban qué significaba estudiar en Cuba y la  les gente realizaba preguntas. En una oportunidad un viejito dirigente le preguntó a un joven médico qué era lo que pasaba con títulos. Ese joven le explico que aun no estaban convalidados y entonces el viejito le dijo: ‘cuando regresen como médicos yo no le pido que vuelva específicamente a este barrio, vuelvan a los barrios que quieran pero vuelvan con los pobres y si cuando vuelven los títulos aun no están convalidados acá tiene a mil para ir a Plaza de Mayo’.  Eso nos llenó los pulmones con un aire maravilloso y nos ayudó  con las negociaciones, sobre todo con Filmus que hizo un esfuerzo muy grande con este tema porque el Ministerio de Salud se negó y hubo que sacarlos a través de Educación”.

Cuando comenzaron se encontraron con un serio problema y era que los médicos podían diagnosticar pero no podían medicar, sencillamente “porque no teníamos medicación”.  Ahora lo lograron resolver en más de un 80 %. Llevan alrededor de 40.600 pacientes atendidos y más de 38 mil medicamentos entregados.

Así se fueron organizando y fortaleciendo y en ese andar lograron poner el foco en el lugar donde consideran que son más necesarios: en las tomas de tierra. Desde la organización explican que debió ser ese el eje sobre el cual trabajar en lugar, por ejemplo de una villa porque “las villas cuentan con un centro de salud más o menos cercano, con una escuela medianamente cerca y en las tomas de tierra no hay nada. Por lo general cuando toman una tierra son basurales o sirven de muy poco. Allí no hay salud ni educación. Nosotros creemos que debemos estar donde más hace falta y ese es el lugar”, dice Gino.  Él destaca que esta acción excede las cuestiones ideológicas o nacionalistas porque según estadísticas elaboradas por ellos  en las tomas de tierra hay un 52 %  de argentinos y un 48 % de extranjeros, que en su mayoría son bolivianos y paraguayos que vienen a trabajar a este país.

Pero no solo de graduados de la ELAM se nutre TATU, de hecho hoy tienen un
50 % de  médicos formados en Cuba y otro 50 %, egresados de la UBA. “Necesitábamos que esa conjunción se diera, no era posible que esto funcionara solo con jóvenes egresados en esa Cuba maravillosa”.

Hoy por hoy TATU ofrece un espacio de contención para aquellos médicos argentinos, originarios de las diferentes provincias de este país, que tuvieron la posibilidad de hacer la carrera de medicina en la Isla y que por diferentes razones deciden quedarse en Buenos Aires. “Nosotros les conseguimos donde vivir, trabajo – siempre en la salud pública -  y con nombramiento. Todos nuestros médicos están trabajando en el hospital público o en la salita”. Gino considera muy importante destacar que no son Caritas, que no les interesa serlo, ellos tienen un proyecto político y entienden que no es verdad que la política sea la ciencia de lo posible.  “Ese es el discurso de la burguesía para decirle a los más pobres que no es posible, en cambio para nosotros la política es la ciencia del ejemplo”.

Los galenos que forman este espacio no atienden con guardapolvo, ni con un escritorio en el medio porque consideran que produce una diferenciación muy grande entre el médico y los pacientes. Tienen una relación de igual a igual porque entienden que el médico aprendió una técnica, que es curar y el poblador que vive en la esquina también aprendió una técnica que es por ejemplo poner ladrillos. Ambos son técnicos y el respeto es mutuo.

“Lo que hacemos en los barrios es ayudar al reparto de la tierra, a ver donde van a quedar las calles, tratar de conseguir la luz, el agua. Atendemos primero en una carpa y a partir de ahí y entre todos vamos construyendo una salita”. En realidad es la gente la que construye las salitas y TATU les da los materiales. Esto también tiene un sentido y es que logren tener un verdadero sentido de pertenencia con ese lugar. “Ellos deben poder apropiarse de eso y comprender que la salud es un derecho. El punto es cómo la salud va a la gente y no cómo la salud espera al enfermo. Son dos concepciones diferentes. La primera es expulsiva”. 

Las salas de atención que levantan tienen  incluso electrocardiograma y  equipamiento para hacer cirugías menores. Straforini dice con orgullo respecto a esto: “En esa salita que ellos mismo levantaron y donde nuestros médicos hacen trabajo voluntario y las enfermeras y las administrativas son del barrio hemos hecho 14 cirugías de labio leporino en chicos de 12 o 13 años.

Aunque no hagan bandera de sus ideas es evidente que la propuesta nada tiene que ver con lo que se conoce en  Argentina como salud. Frente a la pregunta de cómo recepción a la gente esa identidad  tan cubanizada, Gino dice que muy bien. “Si vos entras a la salita te encontras con una foto del Che  Guevara de 2 metros. La gente no solo que no se asusta sino que le parece natural.  Un día entró una viejita, de 90 años, que por cierto se atiende todos los sábados,  y mira la foto del Che y me dice: ‘Yo tengo un hijo que tiene 56 años al que le prestaron un libro sobre este hombre y él me contó que lo mataron por defender a nosotros los pobres’. Fue algo maravilloso”.

TATU no se conformó con la asistencia médica y desde hace un tiempo lograron un acuerdo con la Universidad de Lanús y allí tienen a 262 jóvenes de diferentes tomas de tierra en cursos de oficios.  TATU les paga el viatico (para garantizar la asistencia). Son chicos de entre 13 y  18 años que los sábados van a la Universidad y en verano, durante enero, tienen una colonia  de vacaciones en la misma Universidad. Son los mismos jóvenes que se convierten en voluntarios para contener a los más chiquitos. También ayudan a desarrollarla las madres de los niños y de esta manera los chicos pasan un mes jugando ajedrez,  haciendo circo, juegos grupales, pintura, etc.
También desarrollan el programa “Yo sí puedo” y las cirugías de cataratas las hacen a través de Operación Milagro.

Esta organización tiene presencia en Alejandro Korn,  Puente La Noria y Longhamps y otra vez tienen por delante un gran desafio porque están “soñando”  construir TATU en Chile y Perú.  La idea es que el proyecto se expanda más allá incluso  del nombre. Y cómo muchas organizaciones sociales tienen necesidades: zapatillas y ropa para niños, ropa para bebe y frazadas. También medicación pediátrica.  Un verdadero legado cubano llevado adelante en Argentina.-