Revista Digital Semanal

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Un jubilado emprende los caminos del trabajo privado

Se trata de Félix Ibrahim González Rodríguez, quien encontró en el trabajo por cuenta propia, un cauce para su vida después de jubilarse de una labor que desempeñó durante la mayor parte de sus 68 años.

Arturo Chang, Colaborador Arturo Chang En Sociedad May 29, 2016

Desde que se graduó en la Universidad Central de Las Villas Marta Abreu, se dedicó a los que haceres de la geodesia, cartografía, y entre mapas, catastros e instrumentos de medición de las características del terreno, estuvo hasta cumplir los 65 años de edad.

 

Encariñado con su faena, además de cobrar la pensión, volvió a contratarse en su mismo puesto de trabajo, pero varios hechos le hicieron cambiar su proyecto de vida para disfrutar de su cuarta edad.

 

Cuenta que vio llegar jóvenes recién graduados como antaño había arribado él mismo, con muchas energías y planes que le permitieron conocer palmo a palmo todo el territorio que hoy componen las provincias de Villa Clara, Sancti Spíritus y Cienfuegos.

 

Recordó cuando salió a estudiar en una beca y entonces abandonó su terruño natal, “un lugar que si te menciono a Horquita o Yaguaramas tal vez sepas dónde están, pero si te digo La Puntilla, no creo que sean muchos los que sepan que es un sitio muy apartado del centro sur cubano.”

 

“Les voy a dejar espacio a ellos porque yo puedo dedicarme a otras labores como la de ser cerrajero, en mi casa, entretenido y al mismo tiempo ganando algún dinero que buena falta hace”, dice que fueron sus razonamientos.

 

Expresa que siempre sintió atracción por hacer llaves, arreglar llavines, candados y todo tipo de medios que sirvieran para garantizar el cierre de puertas, rejas y gavetas.

 

Para entretenerse, realizaba esas labores con herramientas que fue confeccionando artesanalmente con partes y componentes de equipos desechados, y que nada tienen que envidiarle a los fabricados industrialmente.

 

Explica que alguien le mostró desagrado por la ampliación y estimulación del trabajo privado, pero que él siempre estuvo convencido de que es una manera de incrementar la prestación de servicios entre la propia población.

 

Sabía que era una manera digna de seguir siendo útil, pero quizás no hubiera calculado la magnitud en que ganaría popularidad en su comunidad, pues aunque no ha colocado ningún letrero publicitando su pequeño negocio, todos saben que está en la calle 7 número 58, entre C y Prolongación de Colón, Reparto Domínguez, en Santa Clara.

 

 

Es como si ahora Félix Ibrahim hubiera abierto una cerradura para penetrar en un nuevo mundo que se expande por toda Cuba.