Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

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Vilma de la Sierra y del llano.

“Las campañas de los pueblos sólo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible”.

Margarita Pécora Juventud Rebelde En Sociedad March 5, 2016

Esta célebre cita del gran pensador cubano José Martí, nos acerca a la huella que dejó  cimentada en la historia de Cuba, una mujer  que ya no nos acompaña físicamente,  pero quedó en el recuerdo imperecedero del pueblo cubano, por su lucha  inquebrantable  al servicio de la igualdad y los derechos de las mujeres.

Corría la década de los ’80. La quietud  de la soleada calle de San  Jerónimo, en pleno corazón de Santiago de Cuba, se vio interrumpida  de repente por la presencia de Vilma Espín. Los santiagueros no tardaron en arremolinarse en torno a la casa de estilo colonial, marcada con el número 473.

 Todos querían saludar a la entonces, Presidenta y fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas,  que visitaba en aquella ocasión la vivienda que habitó junto a sus padres,  y  donde se convirtió en  luchadora clandestina, para  luego  ser guerrillera de la Sierra y  compañera de la vida  del hoy presidente cubano  Raúl Castro.

Su visita no era un simple encuentro con nostálgicos recuerdos, era la concreción de un noble gesto, como todos los que distinguió su vida y obra, de poner  su casa al servicio de la sociedad, en este caso, de un Taller de costura “Quitrín”  donde mujeres que no tenían empleo hasta ese momento, empezaron  a confeccionar  típicas  guayaberas y hermosas prendas de vestir  bordadas o  tejidas, que  realzaban la cubanía.

Toda su vida, hasta el momento de perder el aliento, estuvo Vilma Espín  bregando por mantener las conquistas de las mujeres de las cuales ella fue el más acabado ejemplo.

Enrolarse en el proceso revolucionario que se forjaba en el  secreto de la lucha clandestina, fue su mayor osadía. Lo hizo desde antes de 1959 burlando  a los soldados de la tiranía de Batista  que se movían como hienas en busca de sus presas por las calles de Santiago.  Así se convirtió en  estrecha colaboradora de Frank País en la clandestinidad, con el nombre de guerra” Deborah”  amiga  de Fidel,  entregada por completo a su trabajo; primero dentro de las filas del Movimiento 26 de Julio, auxiliando  a sus  compañeros de lucha heridos o perseguidos. Luego  como combatiente en plena  la Sierra Maestra, y posterior al triunfo de la Revolución como  fundadora de una organización que supo levantar las banderas por los derechos de la mujer.

Llegar al Segundo Frente Oriental donde hoy reposan sus restos, en el Mausoleo que guarda los de otros 245 combatientes, es estremecedor. El monolito está escoltado por cinco palmas reales y cañones de fusiles, un bosquecillo y las palabras de Fidel Castro a Raúl en su reencuentro tras el desembarco del Granma en 1956 y el revés del combate de Alegría de Pío: "...siete fusiles, ¡ahora sí ganamos la guerra!"

Antes hay que pasar por la Comandancia del Frente Guerrillero "Frank País", que operó entre agosto y diciembre de 1958, en una de cuyas habitaciones se expone la cama que utilizara Vilma, entonces  delegada del Movimiento 26 de Julio en el Segundo Frente. 

Al salir por el corredor del lateral derecho se observa un porta hamaca utilizado por el jefe de este frente guerrillero. Estos elementos dan fe  del amor  y la pasión revolucionaria que se conjugaron en las figuras de Vilma y Raúl.

Por eso, cuando en Ginebra, Suiza, se destacaron  los logros de las cubanas en las últimas cinco décadas  en una  jornada del Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, nuestro recuerdo involuntario fue  para Vilma Espín.

 Sin ella,  Cuba no podría exhibir  logros que admiran al mundo en materia de  eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer, ni la alta cifra de mujeres que hoy son profesionales y técnicas, o el hecho de que  Cuba   ocupe el tercer lugar mundial en cuanto al número de mujeres con escaños en el Parlamento (48,36 %) y que sea referencia para muchos países, en  la protección de los  derechos reproductivos y sexuales, el acceso a la salud, educación, seguridad social, empleo, superación técnica y profesional, y la capacidad de elegir y ser elegidas.