Revista Digital Semanal

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Yo sí puedo: Entre mandarinas y tumbas

Reclusos de un penal de Rosario que fueron alfabetizados gracias al programa de alfabetización cubano, le dedicaron su libro a Fidel por el 90 cumpleaños del líder de la Revolución.

Miguel Reyes Mendoza CubaDebate En Sociedad Aug. 10, 2016

Para quienes se sienten agradecidos de la misión cubana en Argentina, escribir un nuevo ejemplar para regalar a Fidel Castro es un orgullo. De esta forma nace “Entre mandarinas y tumbas”, libro firmado por los propios autores y enviado desde Rosario a La Habana con las siguientes letras: “Feliz cumpleaños, Fidel. Gracias por el ‘Yo sí puedo’. A su tiempo toda semilla da fruto”.

 

Y es que para Víctor Hugo Saldaño, Darío Roldán, Juan Alberto Aricaye, Víctor Fabián Molina, J.F., Iván Ezequiel Gallarza, Vítor Manuel Álvarez, Raúl Ledezma e Iván Baiz, este texto no es una obra cualquiera, es el resultado de la alfabetización iniciada hace 2 años en la Unidad Penitenciaria de avenida Francia al 5000, en Rosario, la ciudad argentina donde nació Erneto "Che" Guevara.

 

Hasta allí llegó la misión Yo sí puedo y hasta la actualidad aprendieron a leer y escribir  unos50 internos, mientras que se alfabetizan a otros 100, en una cárcel que alberga a poco menos de 500 reclusos.

 

El programa se mantiene con dos clases por semana, que atiende a 24 alumnos, divididos en dos grupos. Han participado unos 70 voluntarios externos y cuenta con una biblioteca, la “Obispo Federico Pagura”, en honor al religioso de 93 años, amigo de Cuba, que la inauguró en mayo de 2015, como otro eslabón del programa cubano.

 

Las lecciones siguen el método originalmente diseñado en 2001 por la pedagoga cubana Leonela Relys, del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (Inplac), de La Habana, y que en 2006, fue premiado por la Unesco.

 

“El libro aborda los éxitos de la pedagogía cubana y los del propio Fidel”, dice Cabrujas cuando entrega a Cubadebate fotos y videos en los que aparecen los internos argentinos en sus aulas improvisadas.

 

Es un reconocimiento a la idea de Fidel y Hugo Chávez de que las personas en el planeta puedan aprender, sepan leer, conozcan y puedan escribir sus nombres, proyecto que hoy se encuentra en más de 33 países y que graduó a más de 10 millones de personas, algunos miles en Argentina.

 

La compilación es un homenaje a los facilitadores y alfabetizadores, a los que han impulsado este programa que ha hecho tan feliz a los hombres. Según Saldaño, el título del libro (Entre mandarinas y tumbas), algo que para muchos no significa nada, pero para los de este lado representa el postre y la comida. En esta época del año son mandarinas las que traen en abundancia, algunas dulces otras amargas… La tumba, ese alimento que te traen día a día para mantener vivo, aunque algunos por dentro están muertos”.

 

 

Aquí se recogen secretos, se plasman historias, se escribe la vida. Los interinos hablan de sí mismo, de su familia, de sus hijos, de sus amigos. Este libro es un relato, es una página de vida que queda entre mandarinas-por el tiempo, por Rosario, por Argentina y tumbas- por los días en la cárcel, por los sinsabores….esto es solo el comienzo del resultado: Yo sí puedo.