Revista Digital Semanal

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A Baracoa me voy aunque no haya carretera

La Ciudad Primada de Cuba posee una historia y naturaleza majestuosa que invita a los visitantes a permanecer en ella por muchos días.

Miguel Reyes Mendoza Archivo En Turismo Aug. 5, 2016

Visitar Cuba y no llegarse a Baracoa, es perder uno de los paisajes más exuberantes y apreciados de la Isla. Con trece playas, algunas de arenas blancas y otras negras, así como sus 29 ríos, te posibilita disfrutar de unas vacaciones excelentes en el Caribe.

 

Primera Villa fundada en Cuba por Diego Velázquez el 15 de agosto de 1511, es conocida como la Ciudad Primada. “Justo allí comienza Cuba, porque fue la primera en todo”, orgullo de sus hospitalarios ciudadanos, quienes tienen tez india y rasgos faciales de ciudad primitiva, eso sin contar que es la más aislada y meridional del país.

 

Ubicada a casi mil kilómetros al este de La Habana, en la provincia Guantánamo, atesora entre sus historias presagios, maldiciones, ritos y mentiras. De ellas, se dicen que existen 4 impresionantes: La Farola –una de las siete maravillas arquitectónicas del país y única vía de acceso por tierra que tenían los baracoenses– que no alumbra, La Bella durmiente elevación con silueta de mujer que permanece despierta y a la vista de los visitantes, el Yunque-montaña cuadrada que parece Isla como describiera Cristóbal Colón en su diario de viaje –y que no es de hierro; y el Río Miel que no es dulce, pero que atesora el mito de quien se bañe en sus aguas regresa a la ciudad o permanece de por vida en ella.

 

¡Hay que visitarla!, pues ofrece al viajero una combinación peculiar entre naturaleza, historia y gastronomía. Conserva la única de las 29 cruces de madera que Colón clavó en su primer viaje a América en 1492 y que al día de hoy se exhibe en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, primera Iglesia Católica del país.

 

“Presencia de mar” significado aborigen que da nombre fue la primera capital y obispado de la Isla, y recibió el nombramiento de ciudad en 1518. Declarada monumento nacional, se ubica entre ríos, de los cuáles destaca el Toa como más caudaloso de Cuba y marcado por numerosas cascadas, dentro de las que destaca El Saltadero, con 17 metros de altura.

 

Productora de coco, café y cacao, prevalecen en ella industrias importantes como la Fábrica de Chocolate fundada por Ernesto Guevara en 1961. Más del 85 % del cacao que se consume a nivel nacional sale de sus fértiles y húmedas tierras.

 

Visitarla es obligatorio; comer sus cucuruchos con una especie de jalea de coco, piña, naranja y guayaba envueltos en la yagua de la palma, es típico de la zona. Probar el palmito o el cangrejo con la leche del coco, es degustar de uno de los platos típicos más codiciados por los extranjeros, a los que se unen el framboyán, la frambuesa, el calalú y el famoso bacán perdido a base de plátano verde y que se envuelve en las hojas del mismo fruto.

 

Con carreteras asfaltadas y otras de tierras, se muestran sus parajes. Los mulos y caballos bajan de la loma a traer la comida o viandas al pueblo. Grandes poetas, músicos y escritores se han inspirado en la vida e historia de la ciudad para confeccionar sus obras.

 

Alejo Carpentier escribió su novela Consagración de la primavera en homenaje a Magdalena Rovieskuya, una mujer de mucho dinero que salió huyendo a Latinoamérica tras la Segunda Guerra Civil y acabó en Cuba. “La Rusa” como todos le conocieron y quien al hablar con Fidel, en menos de diez minutos, se convenciera de las bondades del comunismo. Hoy uno de los Hostales de la ciudad está ubicado en su misma casa y lleva su apodo.

 

Sindo Garay se inspiró en otra mujer baracoesa Estelvina Pineda y le dedicó una de sus canciones. Así se entretejen ritmos con bailes típicos de la zona: el bombo camará, balse, carril, kiribá, nengón, aeroplano, células básicas del son tienden ser oriundos de la Primada de Cuba. Ella guarda en el alma/ un inmenso tesoro, / ni más dulce que ella/ es el agua del Toa. / La cacique más pura/ de las verdes montañas/ de Baracoa…/

 

“A Baracoa me voy aunque no haya carretera” es la letra de un rico son homenaje a la ciudad y convertido hoy, en dicho callejero. Ciudad de las aguas, como otros la dominan, te invita a disfrutar de su naturaleza con ricos recuerdos que el tiempo no ha podido borrar.

 

Un sitio al que se llega por avión, mar o carretera, y de manera segura, es además la capital arqueológica cubana. Posee una vista impresionante, un bolsón de la bahía Porto Santo guarda milenarios secretos, escondidos en los restos de galeones y naves que yacen en el fondo marino. Allí anclaron “La Niña” Y “La Santa María”, el 27 de noviembre de 1492, y justo desde lo alto se percibe como una gran laguna o herradura.

 

Baracoa es una ciudad añeja, pero es preciosa, de paisaje sorprendentes donde se unen el azul del cielo y el mar con el verdor de sus montañas, donde se unen dos culturas encontradas hace más de medio siglo, donde la naturaleza hace gala y expone paisajes como el llamado Paso de los Alemanes o el Cañón de Yumurí.

 

Lo cierto es que visitar Cuba y no llegar a Baracoa, es tener una deuda perpetua con la vida, con la Villa.