Revista Digital Semanal

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El Morro, guardián de la bahía habanera

La fortaleza situada a la entrada de la bahía es uno de los símbolos emblemáticos y atractivo turístico por excelencia de la capital cubana

Oria Estévez Agencias En Turismo Nov. 20, 2015

Esa mole rocosa que da la bienvenida por mar a quienes llegan a la Habana,  es sin dudas una de las imágenes más simbólicas de la Isla caribeña y un sitio preferido en el tour de ciudad.

 

El Morro es historia viva y tradición. Un espacio mágico que otrora sirvió para proteger a la villa de San Cristóbal de los ataques de corsarios y piratas. Hoy invita a caminar por sus adoquines, visitar los museos y a divisar los encantos de la Habana en toda su dimensión con una vista panorámica inigualable de la urbe y su bahía.

 

Al Castillo de los Tres Santos Reyes de El Morro se llega por tierra al cruzar el túnel de la Habana. Es un complejo cultural y recreativo diseñado no solo para conocer tanto pasado acumulado entre murallas y fosos. También hay áreas de esparcimiento con ofertas muy sugerentes.

 

Cuenta con bares, cafeterías y restaurantes como La divina pastora o Los 12 Apóstoles, en honor a los nombres que poseían sus baterías de artillería más emblemáticas.

Tiene forma de polígono irregular, con gruesas murallas y se leva a 40 metros sobre el nivel del mar, con baluartes y salientes defensivos típicos de las fortalezas del siglo XVIII.

 

Un hecho lo distingue en la historia naval cubana, ocurrido en 1762 cuando la escuadra naval inglesa desde allí propició la Toma de la Habana que duró 11 meses tras un duro enfrentamiento ocurrido en sus predios.

 

Su imagen más distintiva es la torre de diez metros, uno de los íconos de Cuba más conocidos en el mundo. Ese faro marítimo que tiempos atrás sirvió de atalaya y fue alumbrado primero con leña, aceite, acetileno y desde 1945 con electricidad.

 

Aunque El Morro fue concebido como un lugar de encierro, estar allí provoca una sensación de libertad. Las voces se repiten como eco entre las piedras pasadizos y polígonos. Es lugar de silencio, de meditación, de recreación sana.

 

Muy cerca se halla la fortaleza de San Carlos de la Cabaña y ambas integran un Parque Histórico Militar con jardines y aposentos, que exaltan la arquitectura  del ingeniero italiano Juan Bautista Antonelli, quien dedicó esa monumental obra al Rey Carlos III. Demoró 40 años en construirse y fue considerada la mayor instalación militar de España en América.

 

La Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana y el Ministerio de las fuerzas Armadas de Cuba trabajan de conjunto en la conservación de este sitio como una joya habanera. Una instantánea que no puede faltar entre los recuerdos que vuelven a casa.