Revista Digital Semanal

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La Bahía Habanera se abre al turismo

Un proyecto de desarrollo del litoral cambia poco a poco la rada para convertirla en el centro turístico de la capital de Cuba

Oria Estévez Ernesto Salazar En Turismo Oct. 9, 2015

Una nueva plaza turística emerge en la Habana con la marcha del proyecto de desarrollo del litoral en  áreas aledañas al Puerto, luego del traslado de sus operaciones a la bahía de El Mariel.

 

El rescate de valores en la zona y la creación de nuevos espacios asociados al ambiente marino son los fundamentos de los cambios que ya son visibles y poco a poco cambian  la imagen del este mágico lugar asociada al nuevo paseo marítimo.

 

La rada habanera cuenta con 5,2 kilómetros cuadrados de extensión y un perímetro de 18 kilómetros. El volumen de agua alcanza los 47 millones de metros cúbicos en 1300 metros de largo y su profundidad es de nueve metros.

 

Con el fin de crear nuevos atractivos se trabaja en aumentar el calado de la bahía a tenor con proyectos similares en la zona debido al aumento del tamaño de las embarcaciones, sobre todo turísticas; así como en la remodelación  capital de las áreas aledañas y el aprovechamiento de terrenos y locales que se vacían o que se encuentran subutilizados.

 

Estas acciones pretenden convertir a la zona como el centro de la capital con un plan sistémico que no solo transforme el entorno y las instalaciones, sino también las viviendas y centros sociales de los alrededores. Y a la par inserta  cultura y tradiciones afines, servicios gastronómicos y un amplio plan recreativo asociado a los deportes náuticos, paseos y visitas a los museos del entorno.

 

Dos plantas purificadoras de agua y la limpieza de los ríos que tributan a la bahía figuran entre los principales objetos de obra, así como habitabilidad, suelos, elementos patrimoniales, accesibilidad, vías y transporte público, además de los temas ecológicos ambientales en la región.

 

La cervecería Almacenes de Madera, la restauración del embarcadero de la lancha que cruza la bahía y la ampliación del Paseo Marítimo son ya hechos  que llaman la atención de nativos y foráneos y se insertan en esa gran obra de restauración que lleva a cabo la Oficina del Historiador en la zona.

 

Un patrimonio vivo que muestra al mundo cultura y leyendas de aquella etapa colonial donde la bahía tuvo un gran protagonismo, el mismo que devuelven ahora los restauradores de la zona para crear sitios y proyectos que le devuelvan ese  ambiente de encuentros junto a las brisas del mar.