Revista Digital Semanal

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La calle más concurrida de La Habana Vieja

Obispo es, salvando las distancias, como la calle Florida de Buenos Aires. Es la arteria más concurrida de La Habana Vieja. Nace en la calle Monserrate, frente al Floridita, “La cuna del daiquirí”, uno de los restaurantes más emblemáticos de Cuba.

Esteban Márquez En Turismo Nov. 21, 2015

La calle Obispo desemboca en La Avenida del Puerto, rosando La Universidad San Gerónimo, el edificio de Los Capitanes Generales, la Biblioteca Rubén Martínez Villena y el Santa Isabel, un hotel de 4 estrellas que pertenece a la Compañía Habaguanex, S.A.

Obispo es larga, estrecha y adoquinada, animada desde arriba hasta abajo, repleta de galerías de arte, tiendas, restaurantes, librerías, mercados, dulcerías, parques y edificios de la administración pública como el Instituto Nacional del Libro, el Ministerio de Finanzas, las librerías La Moderna Poesía y la Fayad Jamis, También  instalaciones de ETECSA, donde cientos de personas, diariamente,  acuden por los servicios de internet y otros servicios.

Si usted se para frente al restaurante- bar  El Floridita y el monumento erigido en memoria del ingeniero Albear, y decide mirar hacia el Puerto, la abundancia de personas no le dejará divisar ningún punto a más de una cuadra de distancia. Los cuerpos que se juntan y forman una masa casi compacta.
 
Un toque de distinción le dan a la calle los vendedores, que en una y otra acera han establecido sus negocios. En las diferentes esquinas  se  puede encontrar flores, aguacates, mameyes, malangas, plátanos, piñas y muchas otras frutas, viandas y vegetales. Los anunciantes de restaurantes están en plena calle, prestos, desafiantes, habidos de convencer al más obstinado de los extranjeros que no quiera aceptar su oferta con la carta en ristre.

Muchos van a la calle Obispo para observar las vidrieras. Otros asisten con la intención de hacer compras. Los foráneos entran a los restaurantes y no solo se deleitan al degustar las comidas, tomar nuestras cervezas frías, saborear el mojito o extasiarse con un daiquirí, sino que pasan el tiempo disfrutando de la buena música, tocada y cantada en el mismo sitio por músicos populares. Mientras tanto, hay quienes toman esa vía para evitar el sol, práctica que se realiza desde el siglo XVI por estar rodeada de edificaciones de tres y cuatro plantas. También algunos la usan para trasladarse hacia el bulevar de San Rafael, en Centro Habana, que  es muy animado o ir en busca del transporte que los llevará a otros lugares, incluso a municipios distantes.

Pero lo que marca el sabor de esta calle es su gente, subiendo y bajando durante todo el día y la noche, con ese ritmo característico que tiene el cubano al andar, y los diferentes rostros van pintando el ambiente de colores diversos, con todas sus tonalidades, que la hace más atractiva aún, junto a las sonrisas, la forma peculiar de hablar, y la música que se va escuchando de esquina en esquina, como anunciándole a los transeúntes: ¡No se asombre, usted ha llegado a Cuba!.