Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

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La Habana en el centro de los vuelos a EE.UU.

El Departamento de Transporte de Estados Unidos anunció diez vuelos directos de diferentes ciudades de esa nación a la capital cubana. Las autoridades indicaron que los viajes comenzarán a partir de "este otoño". Aterrizarían en Rancho Bolleros unos veinte aviones diarios.

Archivo En Turismo July 9, 2016

Las ciudades estadounidenses que tendrán vuelos directos a La Habana son Atlanta (Georgia), Charlotte (Carolina del Norte); Fort Lauderdale, Orlando, Miami y Tampa (Florida); Houston (Texas), Los Ángeles (California), Newark (Nueva Jersey) y Nueva York.

 

Las aerolíneas con licencias para operar estas rutas son ocho: Alaska Airlines, American Airlines, Delta Airlines, Frontier Airlines, JetBlue Airways, Southwest Airlines, Spirit Airlines y United Airlines, agregó el Gobierno estadounidense en un comunicado.

 

"Tratamos de seleccionar áreas con una sustancial población cubano-estadounidense, así como importantes puntos de conexión aérea", señaló un funcionario estadounidense.

 

Desde que se restablecieron las relaciones diplomáticas entre ambos países en julio de 2015, agregó, las visitas de estadounidenses a Cuba se han incrementado en un 77 por ciento.

 

En febrero de este año, las autoridades estadounidenses y cubanas acordaron restablecer los vuelos entre ambos países por primera vez en 50 años.

 

"Restaurar un servicio regular aéreo supone un tremendo potencial para reunir a las familias cubano-estadounidenses e impulsar la educación y las oportunidades para las empresas de todos los tamaños", subrayó el secretario de Transporte de EE.UU., Anthony Foxx, en el citado comunicado.

 

El inicio de los vuelos regulares entre Cuba y EE.UU. facilita los viajes para los estadounidenses que entren dentro de las doce categorías en las que se permiten las visitas a la isla, adonde todavía no pueden entrar como turistas.

 

Sin embargo, aún sigue vigente el embargo comercial y la prohibición del turismo a la isla, que solo se pueden levantar con la autorización del Congreso estadounidense.