Revista Digital Semanal

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Los Jardines del Rey. Mito o realidad?

Los encantos de la cayería norte de Cuba atraen cada vez más visitantes de distintas latitudes para validar el desarrollo ascendente del polo turístico que sigue a la Habana y Varadero.

Oria Estévez Carlos Rodríguez En Turismo Sept. 19, 2015

Sin dudas, la pasada edición de la Feria Internacional de Turismo marcó un antes y un después en la comercialización de las instalaciones turísticas ubicadas en ese paraíso verde azul conocido por Jardines del Rey, en la costa norte de Cuba. Los meses de julio y agosto tuvieron una alta demanda del turismo nacional en los hoteles situados en la cayería y se espera que a partir de noviembre se incrementen con creces las reservas extranjeras, según declaraciones de las delegaciones del Ministerio del Turismo en los territorios de Villa Clara y Ciego de Ávila.

Encuestas de los principales sitios turísticos on line ubican a Cayo coco, Cayo Santa María y Cayo Guillermo, entre los destinos más recomendados por su belleza natural y un servicio de excelencia que suma cada vez más profesionalidad e incorpora la personalización con marcada frecuencia en el trato a sus clientes.

Ya es palpable un trabajo que se desarrolla durante años en esos territorios en aras de la capacitación y especialización de los trabajadores del turismo llamados día a día a hacer más agradable la estancia a los visitantes.  Pero los retos imponen cambios y estrategias para que el aumento acelerado de los índices de ocupación no merme la calidad del servicio a quienes escogieron descubrir ese mágico entorno.

Jardines del Rey asemeja un rompecabezas con sus 2 500 cayos e islotes, entre los que destacan Cayo Coco, Cayo Guillermo y Cayo Santa María, donde casi 5 000 capacidades hoteleras reciben cada año a  turistas de muchos países atraídos por ese eterno complot entre paisaje y naturaleza.

Hasta allí se accede por aire, mar y tierra y además del alojamiento se ofertan excursiones, paseos a caballo, en jeep o scooters, motos y bicicleta, aventurarse en el Club de Aire,  visitar una aldea aborigen a la vera de la laguna y el senderismo hasta los criaderos de cocodrilos e iguanas, entre otras opciones.

Las playas Pilar, Flamenco y Los Pinos figuran entre los balnearios más reconocidos del mundo por su arena fina y el mar cristalino, en tanto las barreras coralinas incitan al buceo y los deportes naúticos.

 Cayo Coco, con su abundante presencia de cocoteros, exhibe la mayor colonia de flamencos rosados del continente y un ave de plumaje blanco bautizada como Coco, mientras Cayo Guillermo cautiva con un efecto magnético que se atribuye a su ambiente intimista y a los cinco kilómetros de una playa sin igual descrita por el afamado escritor Ernest Hemingway en su libro Islas en el Golfo, como un sitio verde y prometedor.

Los ecos de FIT empiezan a llegar, ahora se impone “ajustar el tiro” tras bambolinas para reforzar los aseguramientos y el servicio que nunca podrán opacar ese patrimonio natural del turismo cubano.