Revista Digital Semanal

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No es cuento, es cueto

Uno de los atractivos turísticos en la mayor de las Antillas es compartir con ese hombre sencillo que no lucra a pesar de ostentar cinco premios Guinness por su ingeniosidad en el arte de torcer tabacos y concebir los habanos más largos del mundo.

Valentín Rodríguez, Corresponsal Archivo En Turismo May 6, 2016

Se llama José Castelar Cairo, pero todos lo conocen por Cueto, un hombre sencillo, de pueblo, que ostenta nada más ni nada menos, que cinco premios Guinness por torcer tabacos, al lograr los puros más largos del planeta salidos de sus manos.

 

Si de Cueto se trata inspira respeto, admiración y cariño entre todos los que lo conocen. Un negro “moro” alto, de manos gruesas, canoso y de una peculiar sonrisa que atrae tanto como sus célebres habanos.

 

Afirma sentirse feliz de vivir en Cuba y dedicarle cada premio a su país. Este recordista está sentado cada día en su mesa de torcer radicada en la tienda La Triada, a la entrada de las históricas murallas de la Antigua Fortaleza La Cabaña, al este de la capital habanera.

 

Sólo para  conocerlo, hablar y disfrutar un rato cada día llegan hasta allí turistas de diferentes partes del planeta.

 

“Se acercan a mí, me hacen preguntas, unos expresan admiración y hay hasta quienes me abrazan y confiesan que nunca habían visto de cerca al autor de un Guinnes, cuenta Cueto a Cuba es otra historia, al tiempo que enciende un puro recién elaborado.

 

Desde niño aprendió el oficio en su natal pueblo de Rancho Veloz, en el centro de la Isla, en una pequeña fábrica que en esa zona llaman “chinchalito”. “Nunca por tradición familiar –aclara-, al contrario, más bien existía un rechazo a esa labor y mi abuela tenía prejuicios hacia quienes la realizaban. Pero luego me fue entrando el bichito en el cuerpo (manera cubana de reafirmar un gusto)  y lo que al principio fue una vía de  ganarme el dinero se transformó con el tiempo en mi afición”, aseguró el cinco veces record Guinness.

 

Este tabaquero suma más de 50 años en lo él mismo llama “su gran pasión” y ha trabajado en fábricas tan prestigiosas como La Corona, Romeo y Julieta, Partagás, Cohiba y Briones Montoto.

 

Con su natural modestia atribuye parte de sus éxitos a maestros de la talla de Edddy García, quien le enseno a hacer los tabacos figurados, sus preferidos, y entre ellos su creación: El Salomón II, muy suave,  propio para cualquier ocasión y con una boquilla más ancha y ligadura que lo diferencias del Salomón I.

 

La tienda La Triada exhibe sus obras más reconocidas, trofeos y una estatua de cera que le regaló un escultor de la región oriental de Cuba que muchos califican como el clon de Cueto.

 

No por casualidad este maestro de torcedores ostenta la condición de Hombre Habano, que otorga cada año el Grupo Habanos S.A. a reconocidas personalidades del mundo en la producción, negocio y comunicación vinculados a esa actividad. Además de otros reconocimientos en ferias y eventos culturales del mundo que ha sido invitado.

 

Unos de sus tabacos records alcanzó 81,80  metros de longitud. “Son muchos días de trabajo intense en los preparativos y luego en el proceso de fabricación. Cuando empiezas no paras hasta ver la obra concluida. En cada premio es cuando más orgullo he sentido de ser cubano”, confiesa este apasionado y excelente anfitrión, que invita con su natural sonrisa a los lectores de Cuba es otra historia a cruzar un día el umbral de La Triada.