Revista Digital Semanal

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Tropicana festejó sus 75 años

Un estandarte del turismo insular

Valentín Rodríguez, Corresponsal En Turismo Jan. 4, 2015

El famoso Cabaret Tropicana cumplió el 31 de diciembre 75 años de haber descorrido sus cortinas, con una tradición de celebridades y un colorido particular que ha generado el interés de visitarlo por viajeros de todo el mundo.  Para el festejo se prevén un amplio plan de celebraciones a lo largo de todo el  2015.  Por su escenario desfilaron destacadas personalidades del arte, cubanas y extranjeras, como una sin par Rita Montaner o el pianista y compositor Ignacio Villa "Bola de Nieve". Además -entre muchas otras celebridades mundiales- actuó la vedette Josephine Baker, con su revuelo de caderas y su embullo de pasos ondulantes que serían tono especial para el cuerpo de baile y las figurantes del Tropicana.

El 31 de diciembre de 1939  nació, en el habanero barrio de Marianao, ese espacio para la diversión y el buen arte, con una serie de expectativas entre los habaneros adinerados de esa época. De las 300 butacas que disponía cuando se inauguró, Tropicana aumentó sus capacidades a las más de mil sillas actuales, entre mesas y otros espacios.

En 1950 la escultora cubana Rita Longa, ya fallecida, colocó a la entrada una figura blanca de una danzarina clásica que con el tiempo se convirtió en el símbolo del Cabaret, hasta el punto de instituirse un premio (Trofeo Tropicana).

Pero Tropicana no es sólo el salón Bajo las Estrellas, existen además Los Jardines, otrora Casino, con música de violines y piano, el bar restaurante La Fuente y cafeterías. Entre esta madeja estupenda está La Fuente de las Musas (o de las Ninfas) comprada para el Cabaret en 1952. Las características tan emblemáticas del cabaret hicieron que se extienda a otras provincias y desde hace más de 20 años existen otros dos Tropicanas, uno en Varadero (Matanzas) y otro en la ciudad de Santiago de Cuba. El ritmo de los más de 100 mil clientes que pasan por Tropicana de año en año (sobre todo españoles, italianos, alemanes y franceses), otorgó al lugar un estrecho nexo con lo mejor de la cultura  cubana y un estandarte del turismo insular.