Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

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Un largo sofá a orillas de La Habana

El Malecón habanero es la avenida costanera de la capital de la República de Cuba. Comprende una amplia avenida de seis carriles y un larguísimo muro de que se extiende sobre toda la costa norte de la capital cubana a lo largo de ocho kilómetros.

Margarita Pécora Cubanet En Turismo Jan. 22, 2016

Su función Principal además de ser una obra estrátegica para detener el agua, es ser un centro de atención turística y local. Los habitantes de la isla que más cercanos a dicha estructura a menudo pasan las noches y madrugadas esperando el amanecer, tomando tragos y cantando con guitarras bajo las estrellas. El malecón habanero, desde su construcción se ha convertido en signo de la isla, identíficandola en cualquier parte del mundo.

 

 Para algunos es como  la sonrisa de La Habana, el infinito mirador, el sitio al que todos acuden; el poderoso imán que invita a los niños a jugar, y a los adultos a meditar, conversar, cantar, a quiméricos intentos de pescar; a sacudir el tedio, a enamorar... Se dice que su muro es el asiento más largo de la isla caribeña, el gran sofá donde lugareños o caminantes se han sentado alguna vez o detenido a contemplar las aguas, tranquilas o furiosas.

 

De monte vedado a malecón

 

Antiguamente el litoral habanero estuvo cubierto de espesa vegetación y fue uno de los primeros medios de defensa de la villa de San Cristóbal. Después del asalto de los corsarios en 1555, las autoridades locales prohibieron la tala del monte costero o abrir caminos en él. El llamado "monte vedado" devino barrera natural que impedía el acceso a tierra desde el mar, aunque la posterior construcción de la muralla en el siglo XVII debilitó la presencia de ese campo al oeste de la ciudad.

 

El comienzo de su construcción se remonta a los inicios mismos del siglo XX, en 1901, durante el gobierno provisional norteamericano en la isla.

 

Su construcción se fue realizando por etapas sucesivas y duró cerca de cincuenta años,

Importantes monumentos se alzan a lo largo de la avenida, como el del Generalísimo Máximo Gómez, el del mayor general Antonio Maceo y el del General Calixto García, además que importantes avenidas de la capital terminan desembocando en el malecón como la calle 23, la avenida de los Presidentes y la avenida Paseo.

 

Otros edificios y monumentos representativos de la capital también bordean todo lo largo de la avenida malecón, como el Castillo de la Real Fuerza de La Habana, el Castillo de San Salvador de la Punta, el Torreón de San Lázaro, la entrada al Túnel de La Habana, el Hotel Nacional de Cuba, la embajada Suiza sede de la Oficina de Intereses Estadounidense en La Habana, y el Torreón de la Chorrera.

 

Siete mil metros de un ancho muro de cemento convierten al malecón habanero en el lugar de encuentro más visitado de la capital cubana. Hasta 2017 la Oficina del Historiador de la Ciudad tiene un ambicioso programa de restauración del Malecón tradicional, lo cual no significa que para esa fecha haya concluido toda la rehabilitación de ese espacio del litoral. Tanto las antiguas construcciones reparadas, como las nuevas que se levanten, precisan de continuos mantenimientos y cuidados por parte de los vecinos, para lo cual es necesario crear una conciencia en los pobladores del valor patrimonial de la zona en que viven.

 

»Aunque la rehabilitación ha concentrado el grueso de las acciones realizadas en el Malecón tradicional, desde 1994 a la fecha, no pueden soslayarse las nuevas obras. Por ejemplo, en San Lázaro 154 se terminó este año un edificio de viviendas, se levantaron inmobiliarias en Malecón 219, 403-405 y 667-669, al tiempo que se ejecutaron proyectos de instalaciones extrahoteleras como los cafés Neruda y La Abadía, donde artistas cubanos de la plástica dejaron la impronta de sus diseños. También se han intervenido áreas sociales, como los parques Maceo y San Nicolás, el de Galiano y el de La Punta, este último en la esquina de Prado y Malecón, y el Torreón de San Lázaro, símbolo del municipio de Centro Habana.