Revista Digital Semanal

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Zoológico de piedra de Guantánamo único en el mundo

Un parque natural ubicado en una pequeña altura en la carretera de Yateras es el asiento de un novedoso reservorio de una flora y una fauna impresionante. Un oficio que se trasmite de generación en generación.

Valentín Rodríguez, Corresponsal Valentín Rodríguez En Turismo Aug. 19, 2016

Quién le hubiera dicho a Ángel Iñigo, un humilde campesino del Municipio Manuel Tamez de la más oriental provincia de Cuba, que su vocación interna de darle vida y movimiento imaginario a una piedra, transformaría una finca de plátanos y cultivos varios, en un impresionante zoológico de piedra, con figuras monumentales. Estaba lejano aquel 21 de diciembre de 1977 aun para que entrado los años 2000 fuera declarado patrimonio cultural.

 

Un parque natural alberga que  unas 425 esculturas de todos los tamaños conforman a lo largo de más de 2 kilómetros de empinada loma, el santuario animal que identifica a todas las especies del mundo animal, tallados rústicamente en piedras de extraordinarias dimensiones. Según entendidos en la materia es único en su tipo en el planeta.

 

Hoy se ha convertido en sitio de obligada visita de los pobladores de la región, especialmente de escolares que acuden al lugar intentando revelar los secretos de cada animal esculpido, también turistas que vienen a disfrutar de las bondades del destino, acuden desde diversos puntos de sus alojamientos. En especial se destaca la promoción que hace del lugar el Hotel Guantánamo, fiel aliado de esa reliquia labrada por la mano del hombre.

 

Dotado de un moderno complejo gastronómico, con precios adecuados para los nacionales, ofrece una variedad de alimentos y refrigerios que satisfacen a sus visitantes, quienes también pueden llevarse alguna artesanía de recuerdo del lugar.

 

Hoy el hijo de este iniciador continua la obra de su padre dejando ya sembradas imponentes figuras de la vida cotidianidad como una arria de mulos, bueyes o simplemente el tallado de una casa campesina desde una piedra, este legado familiar se trasmite al nieto del laborioso Ángel Iñigo, quien cursa estudios de tallador en un centro de enseñanza.

 

De tal manera la fauna producida por esta familia de soñadores quedara para perpetuar su obra y la satisfacción de admirarla a todo aquel que llegue hasta este sitio, justo  27 kilómetros de la ciudad de Guantánamo, con un mirador natural de la ciudad lleno de encantos.